Suelos “desnutridos”: dos micronutrientes encienden alarmas en el norte argentino
Un estudio realizado por la Chacra Aapresid La Paloma, de Santiago del Estero, detectó bajísimos niveles de boro y zinc, lo cual puede afectar los rendimientos tanto de soja como de maíz. La nutrición foliar, una estrategia para corregirlo.
Para la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid), no hay dudas: la fertilización en el norte argentino tiene todavía mucho de “caja negra”.
¿Qué significa esa metáfora? Que en general no se analizan nutrientes clave como fósforo, y mucho menos otros micronutrientes también relevantes para la conformación de rendimientos.
El resultado es que, con muy poca información local, las decisiones de fertilización se basan en esquemas históricos, sin considerar la variabilidad entre lotes y campañas.
Esto es especialmente relevante en suelos donde el pH, la materia orgánica y la historia agrícola condicionan fuertemente la disponibilidad real de nutrientes. Así, las deficiencias pasan desapercibidas y el sistema resigna potencial de manera silenciosa.
LOS MICRONUTRIENTES QUE FALTAN EN EL NOA
En este escenario, un grupo de productores del norte de Santiago del Estero fundó la Chacra Aapresid La Paloma, que trabaja junto a los especialistas Octavio Caviglia, de CONICET, Prieto, Berton, Luna y Druetta de INTA, para alcanzar una producción sustentable.
Entre otras estrategias, lo hacen ajustando la nutrición en cultivos como maíz, soja y algodón.
Uno de los primeros pasos fue la toma de 224 muestras de suelo para analizar variables como pH, Materia Orgánica (MO), textura y nutrientes.
Según un informe divulgado por Aapresid, los muestreos encendieron las alarmas sobre dos micronutrientes clave: Boro (B) y Zinc (Zn).
La deficiencia de boro, otra alerta nutricional para los cultivos en Argentina
Los especialistas recordaron que el umbral de respuesta a Boro se encuentra entre los 0,5 y los 0,76 partes por millón (ppm), y a Zinc entre 1 y 1,1 ppm segun sea para maíz o soja, respectivamente.
Lo que sucedió es que:
- En el caso del B, el 25% de los puntos analizados presentaron valores iguales o menores al umbral, con mínimos de 0,4 ppm.
- Mientras que en Zn la situación es aún más compleja, con valores iguales o menores al umbral en el 95% de los puntos relevados, con mínimos de 0,2.
“Este panorama da indicios de respuestas contundentes al agregado de estos micronutrientes”, resaltaron desde la Asociación.
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En una zona donde casi no hay análisis de suelo, ensayos de Aapresid muestran el rol de algunos micronutrientes en maíz, soja y algodón que no sabias que te faltaban.
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— Aapresid (@aapresid) January 20, 2026
NUTRICIÓN FOLIAR: CUÁNDO PUEDE SER UNA BUENA ESTRATEGIA
Bajo este panorama, en 2025, el grupo ensayó aplicaciones foliares de estos micronutrientes, y en el caso del B encontraron respuestas de hasta 300 kg/ha (+12% de rinde) en maíz. Si bien los resultados no fueron generalizados, dejaron varias puntas para seguir investigando.
“Suponemos que el B actuó mejorando la eficiencia en el uso de las precipitaciones posteriores a su aplicación (en floración), en un cultivo que tuvo poco desarrollo de raíces por falta de agua en las primeras etapas. Esto nos anima a seguir probando la aplicación foliar de micronutrientes como estrategia para suplir carencias en cultivos con crecimiento inicial limitado”, mencionaron los técnicos.
Zinc, boro y otros micronutrientes: la estrategia que hace explotar el rendimiento de la soja
Otra de las puntas tiene que ver con el rol de las condiciones ambientales y del cultivo al momento de la aplicación sobre la respuesta final.
“Creemos que en los casos donde se vio respuesta en rinde, la aplicación foliar del micronutriente coincidió con condiciones de temperatura y humedad suficientes para su correcta absorción y movilidad”, añadieron.
Más allá de estas cuestiones, la Chacra empieza a entender que los micronutrientes no son “finos ajustes de lujo”, sino una herramienta para estos sistemas donde los techos productivos están limitados por la nutrición.
¿Y EL FÓSFORO?
Por último, abrieron un apartado especial para hablar sobre el fósforo, que si bien no suele considerarse limitante en la región, los ensayos también revelaron que existe una proporción de lotes donde sería esperable encontrar respuesta a la fertilización y/o donde debería comenzar a reponerse para no caer por debajo de la “zona de confort”.
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