Comenzó la primavera y El Niño se intensifica, pero aún no aparece: el trigo ya clama su presencia
Un nuevo pronóstico internacional confirma que los niveles de calentamiento del Pacífico no tienen antecedentes. La clave es que El Niño suele tomar fuerza recién a partir de octubre. Mientras tanto, hay zonas del país donde falta agua y comienzan a encenderse alertas.
El Instituto de Investigación para Internacional para el Clima y la Sociedad (IRI, por sus siglas en inglés), que pertenece a la Universidad de Columbia, dio a conocer una nueva actualización de su pronóstico El Niño-Oscilación del Sur (ENSO), en el que ratificó no solo la vigencia del fenómeno, sino que no para de escalar a niveles nunca vistos.
“El fenómeno de El Niño de 2026 continúa intensificándose en el Pacífico ecuatorial central y oriental. El índice tradicional Niño 3.4 muestra un aumento pronunciado y sostenido, con una media estacional que alcanza los +2,03 °C entre junio y agosto de 2026, y un incremento mensual en agosto hasta los +2,52 °C. El último índice semanal Niño 3.4, con fecha del 16 de septiembre de 2026, ascendió a +3,0 °C, lo que confirma que El Niño ya es muy intenso y continúa fortaleciéndose”, explica el reporte.
Y agrega: “Los indicadores oceánicos y atmosféricos se alinean cada vez más, lo que proporciona evidencia contundente de que el fenómeno de El Niño en curso continuará intensificándose”.
Para tomar dimensión, la clasificación de intensidad del IRI tiene un límite de +2.0 °C, pero este año la mayoría de los modelos proyectan valores de Niño que podrían alcanzar o superar los +3.0 °C, “muy por encima de nuestra categoría más alta definida”.
EL NIÑO ES HISTÓRICO, PERO AÚN NO LLEGA
De esta manera, el informe ratifica lo que ya ha venido expresado en reportes previos: “La magnitud y la extensión espacial de este calentamiento aumentan la probabilidad de nuevos incrementos en las anomalías de temperatura superficial durante el otoño y el invierno boreales (primavera y verano en Argentina). Si esta evolución continúa, El Niño de 2026 podría figurar entre los eventos más intensos registrados históricamente por ENSO”.
Un problema en este contexto es que, si bien El Niño ya está declarado, eso no significa que ya está provocando efectos en los caudales de lluvias, ya que su máxima fuera suele alcanzarse entre octubre y febrero, con un pico para fines de diciembre (por eso se llama El Niño, porque se lo asocia con la época de Navidad).
Mientras tanto, la primavera ya comenzó y en Argentina las lluvias que fueron abundantes en otoño y parte del invierno no siguen floreciendo y ya hay zonas donde los trigos en pleno desarrollo y los maíces recién implantados comienzan a pedir agua.
La Oficina de Riesgo Agropecuario (ORA), por ejemplo, en su informe semanal advierte que fuera de Misiones y norte de Corrientes, las precipitaciones de la última semana resultaron en general escasas, por lo que nuevamente predominan los desecamientos leves.
“Se amplía ligeramente el área con déficit hídrico del NOA, Chaco, Córdoba y norte de La Pampa. Las zonas mencionadas suelen sufrir un paulatino desecamiento hasta valores inferiores al punto de marchitez, hasta el comienzo de las lluvias de primavera”, explica.
Y agrega: “Los suelos de Santa Fe y Entre Ríos también muestran un leve desecamiento, pero se mantienen las reservas regulares. En la provincia de Buenos Aires se ven las mejores reservas hídricas en lotes de trigo, en general adecuadas a óptimas, aunque más deficitarias en el noroeste provincial y el extremo sudoeste”.
ESPERANDO A EL NIÑO EN LA ZONA NÚCLEO
En su informe semanal para la zona núcleo, la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) ratifica este escenario de déficit hídrico en algunas partes de la región más productiva del país.
Según la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la entidad santafesina, en trigo hay 160.000 hectáreas en condiciones regulares por la falta de agua, lo que significa un 10% del área implantada.
De acuerdo con sus datos, los registros regionales marcan entre 5 y 35 milímetros a lo largo de septiembre, cuando los valores normales históricos mensuales oscilan entre los 30 y 70 milímetros.
De esta manera, el relevamiento advierte que “las reservas de agua presentan un retroceso que se extiende con cada día que pasa”.
No obstante, el contexto no es alarmante: todavía hay un 90% de lotes distribuidos entre buenos (25%), muy buenos (50%) y excelentes (15%). Aunque sí es lógico aguardar que las lluvias se activen: el cereal está por ingresar en período crítico, además de que hubo heladas que han provocado daños concretos a nivel foliar.
EL MAÍZ, FRENADO ANTE LA AUSENCIA DE EL NIÑO
A la par, no solo el trigo mira al cielo: la siembra de maíz, que aceleró como nunca tras una cosecha que se ha retardado también como nunca, se detuvo ante la falta de humedad.
“La siembra de maíz ya cubre 970.000 hectáreas en la región, cerca del 40% del área intencionada, luego de sumar unas 470.000 hectáreas en apenas siete días. El avance, sin embargo, encuentra límites en la disponibilidad de humedad. En algunos sectores se esperaba contar con mejores temperaturas para iniciar las labores, pero ahora el problema pasa por la falta de agua para continuar”, menciona la GEA.
Como ejemplo, cita que en General Villegas la humedad está al límite: “Los lotes provenientes de trigo y soja de 2da están con humedad, aunque no les sobra nada, mientras que en los lotes con rastrojos de soja de primera son muy pocos los que hoy se pueden sembrar ya que la humedad es escasa”.
En Cañada de Gómez coinciden: “Para retomar las labores sobre se necesitan algunos milímetros que permita recomponer la humedad superficial”.
¿HAY LLUVIAS EN EL HORIZONTE?
En este contexto, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires difundió su perspectiva agroclimática semanal, que marca un horizonte de algunas lluvias importantes, pero que no alcanzarían a la zona núcleo, pero sí al corazón triguero del centro y sur bonaerense.
“Se producirá el paso de un frente de tormenta, con actividad muy despareja, causando precipitaciones de muy variada intensidad con franjas con registros abundantes, con posibles focos de tormentas, sobre la Cordillera, parte del centro y el sur del área agrícola, pero dejando al oeste y gran parte del centro con aportes escasos”, resume el pronóstico de la entidad porteña.
Por zonas, proyecta lo siguiente:
La mayor parte del oeste y el centro del área agrícola recibirá aportes escasos a nulos (menos de 10 mm) con focos con valores moderados.
Solo el este del NOA, el sur de la Región del Chaco, gran parte de la Mesopotamia, el este de Cuyo, la mayor parte de la Región Pampeana y gran parte del Uruguay observarán precipitaciones moderadas a muy abundantes (10 a 25 mm), con focos con valores superiores.
La Cordillera Sur registrará tormentas con precipitaciones superiores a 150 mm.
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