“Nos faltan 10.000 hectáreas”: el plan de Río Negro para producir más maíz y dejar de “importarlo”
De la mano de la explosión ganadera, la provincia del norte patagónico duplicó en los últimos años su producción de maíz. No obstante, aún “pierde” cada año unos U$S 20 millones para traer el cereal de otras provincias y cubrir toda su necesidad de alimentación animal.
Aunque parezca una exageración, no lo es: por sus características geográficas y climáticas, Río Negro, según muchos expertos, puede convertirse en una suerte de réplica del “Corn Belt” (cinturón maicero) de Estados Unidos.
Y es un desafío que la propia provincia del norte patagónico ha asumido: de la mano del riego, en los últimos años duplicó la superficie implantada con maíz, con el fin de abastecer también a su creciente producción ganadera.
Pero todavía no le alcanza para el autoabastecimiento: por eso, desde el Gobierno rionegrino avanzan con un plan para seguir incorporando hectáreas agrícolas y así dejar de “perder” alrededor de U$S 20 millones anuales para “importar” el cereal desde otras provincias.
EL MAÍZ QUE NECESITA RÍO NEGRO
Estos datos surgieron luego de que culminaran cinco fines de semana consecutivos de exposiciones rurales, en las que Río Negro ratificó su gran potencial agropecuario.
El recorrido comenzó en Río Colorado, siguió por Viedma, General Conesa y Choele Choel y terminó en el Alto Valle.
“Durante cinco fines de semana, productores, cabañeros, entidades rurales y el Gobierno Provincial mostraron los resultados de una política sostenida durante años y una relación construida sobre diálogo, inversión y objetivos compartidos”, destacaron desde la Provincia.
Uno de los datos que subrayó el gobernador Alberto Weretilneck durante su presencia en las ferias fue el salto ganadero: de 400.000 cabezas bovinas a 700.000, con una eficiencia reproductiva que subió del 52% al 62% y una faena provincial que alcanzó unas 170.000 cabezas anuales, lo que significa que la cantidad de animales terminados dentro de Río Negro se multiplicó por cinco.
A la par, la genética siguió el mismo camino: la provincia pasó de 10 a 25 cabañas bovinas, con reproductores rionegrinos premiados en las principales exposiciones y una presencia cada vez mayor en todo el circuito patagónico.
Todo este empuje ganadero quedó ratificado durante las exposiciones, que en conjunto movilizaron negocios por ventas de bovinos y ovinos por $ 4.700 millones
En este contexto fue que Weretilneck hizo foco en que el próximo salto está en “producir acá lo que hoy se compra afuera”: aunque el área maicera rionegrina pasó de 12.000 a 28.000 hectáreas, y las pasturas y otras producciones forrajeras superan las 50.000 hectáreas, la provincia aún tiene un déficit de 103.000 toneladas anuales.
Según el mandatario, cubrir ese faltante obliga a sacar unos U$S 22 millones anuales de la economía provincial entre producto y logística. Por eso, la respuesta que fue planteando desde Río Colorado hasta General Roca es producirlo dentro de Río Negro.
“Nos faltan 10.000 hectáreas más en producción”, definió.
El gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, saludando a productores
INFRAESTRUCTURA Y RIEGO, LAS CLAVES DEL MAÍZ NORPATAGÓNICO
La estrategia une definitivamente agricultura y ganadería. Más maíz, alfalfa y pasturas cerca de los rodeos significan menores costos, más recría, más engorde, más terminación y una mayor parte del valor generado dentro de la provincia.
El Valle Medio ya muestra ese camino: concentra alrededor del 50% de los animales que se engordan en Río Negro y unas 11.000 hectáreas de producciones forrajeras.
En el Alto Valle, en tanto, zonas como Valle Azul y Cervantes muestran las posibilidades de combinar riego, maíz, alfalfa y producción de carne. En el Valle Inferior, la agricultura también se convirtió en una base cada vez más importante para la actividad ganadera.
De allí que la próxima etapa ya tiene obras y financiamiento. La Provincia obtuvo US$60 millones del Banco Interamericano de Desarrollo para infraestructura productiva, con proyectos destinados a ampliar el riego y la electrificación en distintas regiones.
En General Conesa, la infraestructura eléctrica construida previamente con el Plan Castello dejó la base para extender ahora la producción hacia Guardia Mitre y Negro Muerto. En Valle Medio se proyectan obras sobre Margen Norte y nuevas áreas bajo riego. En el Valle Inferior continuará la modernización del sistema existente.
La lógica es la misma en cada región: el Estado construye la infraestructura estructural y genera condiciones para que después productores y empresas inviertan, produzcan y agreguen valor.
“Estamos convencidos de que en la ganadería y en la agricultura de Río Negro toda inversión que haga el Estado va a tener un beneficio enorme, no solo para el sector sino para toda la actividad”, sostuvo Weretilneck.
A esas obras se suman $10.000 millones para sistemas de riego agrícola y el PAR Maquinaria por $3.000 millones, destinado a equipos agrícolas, ganaderos y forrajeros, además de herramientas de financiamiento, garantías y líneas específicas para nuevas inversiones.
Por otro lado, la política provincial también incorporó nuevas reglas para acompañar ese crecimiento. Durante el año se actualizaron las leyes de Marcas y Señales, Fauna y Carnes, con modificaciones trabajadas junto con las entidades rurales, el Ministerio de Desarrollo Económico y Productivo y la Legislatura.
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