La sequía que alarma a la zona núcleo: en enero llovió menos de la mitad del promedio histórico
El mes terminó con menos de 40 milímetros promedio, cuando lo normal ronda los 110. Según la Bolsa de Rosario, los lotes bajo condición de sequía no paran de crecer y ya hay recortes en los rindes potenciales de la soja de primera.
Enero dejó una señal de alarma encendida en la zona núcleo. Lejos de ser un mes clave para recomponer perfiles, las lluvias quedaron muy por debajo de lo esperado y consolidaron un escenario de sequía que empieza a tener impacto directo sobre los rindes.
Según el último informe del GEA de la Bolsa de Comercio de Rosario, el promedio mensual apenas alcanzó los 38 milímetros, menos de la mitad de lo normal para esta época del año.
En un enero típico, la región recibe entre 100 y 120 mm. Esta vez, el agua no llegó y el déficit hídrico se profundizó, especialmente en la franja central y en el noreste bonaerense, donde la soja de primera atraviesa su período más crítico de definición de rendimiento.
UNA SEQUÍA QUE LE PEGA A LA SOJA
El relevamiento de la red de 36 estaciones meteorológicas de la BCR-GEA muestra con claridad la magnitud del problema.
Solo una estación, General Pinto, en el noroeste bonaerense, logró alcanzar la media histórica, con 122 mm acumulados en el mes. Fue la excepción en un mapa dominado por registros extremadamente bajos.
En zonas aledañas del noroeste, los acumulados oscilaron entre 45 y 90 mm, todavía por debajo de lo normal, pero con una situación algo más favorable.
El contraste aparece en el corazón de la región núcleo: en Álvarez se midieron apenas 9 mm en todo enero, el valor más bajo del mes. Pujato, Maggiolo y Godeken tampoco escaparon al déficit, con registros que apenas alcanzaron entre 10 y 11 mm.
La consecuencia directa se refleja en las reservas de agua en el suelo. La mitad del área de la región núcleo se encuentra en condición de sequía, con especial gravedad en la franja central. El resto presenta escasez hídrica y solo en el sur regional persisten algunos núcleos con reservas regulares.
LLUVIAS DESPAREJAS NO LOGRARON REVERTIR DÉFICIT
Durante la última semana de enero se registraron algunos eventos de lluvia, pero su impacto fue limitado y muy localizado. Se trató de tres episodios que beneficiaron casi exclusivamente al oeste de la región núcleo.
El primero, entre viernes y domingo, dejó los mayores acumulados en el noroeste bonaerense y el extremo sur de Córdoba. Rufino registró 68 mm, General Villegas 62 mm y General Pinto 45 mm. El sur cordobés recibió aportes más modestos, mientras que el centro y este de la región siguieron prácticamente al margen de las precipitaciones.
Un segundo evento aportó lluvias menores en el sudeste cordobés y el tercero fue débil y muy localizado, nuevamente concentrado en el noroeste. Para la mayor parte de la región núcleo, las lluvias fueron insuficientes o directamente nulas, sin capacidad para revertir el marcado déficit hídrico.
SOJA DE PRIMERA: RINDE AMENAZADO
La soja de primera atraviesa el momento más sensible del ciclo. El 60% del área se encuentra en fructificación (R3-R4), un 5% inicia el llenado de granos (R5) y el 35% restante aún está en floración. En este contexto, la falta de agua ya se traduce en pérdidas irreversibles de potencial de rinde.
El noreste de Buenos Aires y el sur de Santa Fe son las zonas más afectadas. En Pergamino, técnicos ya estiman mermas de hasta el 50% del rinde potencial. En Bigand, se observan plantas con hojas flácidas, rodeos marchitos y caída de flores; de no mediar lluvias en los próximos días, las pérdidas podrían ubicarse entre el 15 y el 20%.
En Marcos Juárez, aunque se registraron algunos milímetros, el daño ya es visible: plantas muertas en sectores bajos, crecimiento frenado y pérdida de nudos, lo que inevitablemente recortará el rinde. A este escenario se suma la presión de plagas asociadas a la sequía y al calor, como arañuelas y trips, que obligaron a iniciar controles en varios lotes.
CONDICIONES SOSTENIDAS, PERO CON ALERTA
Las lluvias de la última semana permitieron sostener la condición general de la soja de primera respecto de la semana anterior. Hoy, el 5% del área se califica como excelente, el 30%, muy buena, el 50%, buena, y el 15%, regular.
En los sectores donde mejor llovió durante enero aún hay margen para mantener expectativas de rinde. En Bigand, los lotes con mejores suelos y manejos más eficientes conservan buen potencial. En María Susana se observa elongación de entrenudos en los mejores ambientes y en Carlos Pellegrini, salvo algunos lotes con antecesor de pastura, el desarrollo no muestra compromisos serios.
La “mancha” de la sequía crece y la luz amarilla comienza a enrojecer en la zona núcleo
En Piedritas, los lotes más atrasados todavía tienen chances de recuperación. En cambio, algunas siembras muy tempranas difícilmente logren recomponerse por completo, aunque sin un impacto significativo en el volumen final de producción.
SOJA DE SEGUNDA: TODAVÍA HAY MARGEN
La soja de segunda mantiene una ventana de oportunidad, aunque el crecimiento viene atrasado en varias zonas. Cerca de la mitad de los lotes continúa en estadios vegetativos y el resto inicia floración, con una demanda hídrica en aumento.
En Carlos Pellegrini, las últimas lluvias permitieron que el cultivo retome el desarrollo y conserve intacto su potencial. En Piedritas, las precipitaciones llegaron “justo a tiempo”, evitando síntomas severos de estrés y pérdidas de rinde.
La situación es más ajustada en Marcos Juárez, Bigand y Pergamino, donde persisten el estrés térmico e hídrico y la soja de segunda muestra dificultades para superar en altura al rastrojo de trigo. Aun así, el informe del GEA remarca que todavía existe margen de recuperación si se concretan lluvias en el corto plazo.
MAÍZ TARDÍO Y DE SEGUNDA
El maíz tardío y de segunda también siente el impacto del combo calor-sequía. Unas 90.000 hectáreas se encuentran muy comprometidas en la región núcleo. En términos generales, el 25% del área está en muy buenas condiciones, el 30% en buen estado y casi la mitad en condición regular.
Los mejores lotes se concentran en el noroeste bonaerense, donde el 60% del maíz tardío se mantiene en muy buenas condiciones gracias a lluvias que llegaron “justo a tiempo”. El contraste se da en el extremo sur de Santa Fe, donde prácticamente no llovió y los cuadros se observan estancados, a la espera de agua.
Desde el sudeste cordobés, aunque algunos milímetros aportaron alivio parcial, el panorama sigue siendo crítico: plantas acartuchadas, fuerte estrés hídrico y una alta dependencia de nuevas lluvias en los próximos días.
LA ESPERANZA PUESTA EN FEBRERO
Los pronósticos de corto plazo no ofrecen un alivio inmediato. Para el martes se esperan chaparrones aislados e intermitentes, con una tendencia a generalizarse recién a partir del miércoles, aunque con montos acotados en el centro de la región núcleo.
La señal más alentadora aparece hacia mediados de la primera semana de febrero. “Hacia ese período aparece un frente con chances de romper el bloqueo y generar lluvias en el centro de la región núcleo”, explicó el consultor climático Alfredo Elorriaga.
Hasta entonces, la región sigue dependiendo del reloj climático, con rindes que ya empezaron a ajustarse y un margen de maniobra cada vez más estrecho.
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