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El rinde ya no alcanza: por qué el escritorio definirá la rentabilidad del campo en 2026

Fuente: Infocampo 15/02/2026 06:19:57 hs

Para el productor, el escenario de abundancia de granos y volatilidad es un desafío financiero: la eficiencia administrativa y estar atento a los números deja de ser una opción para convertirse en el único salvavidas de la rentabilidad.

Por Ezequiel Cruz – director general de Grupo Cencerro

Como especialistas en gestión económica financiera, proyectamos un 2026 donde la eficiencia administrativa será el principal motor de rentabilidad del campo.

Es por eso que queremos compartir con los actores del sector agropecuario una serie de datos acerca de cómo se están dando los resultados de la fina y algunas proyecciones de la gruesa para que puedan estar atentos y sacar provecho de las oportunidades.

En Grupo Cencerro transformamos la complejidad del campo en decisiones de alta rentabilidad. Acompañamos a más de 200 empresas agropecuarias en Argentina, Uruguay y Paraguay, aplicando una metodología probada sobre 700.000 hectáreas para que el control de gestión deje de ser una carga administrativa y se convierta en el activo más rentable de la empresa.

LOS DESAFÍOS DEL TRIGO

El mercado de trigo nos plantea un desafío de manual para el cierre de esta campaña: un mundo sobreabastecido y precios que parecen estar en su piso. Con una oferta global que crece por encima del consumo —proyectado en 823 millones de toneladas—, el escenario internacional nos quita margen de maniobra.

Para el productor argentino, esto significa que el éxito de la 2025/26 dependerá exclusivamente de la precisión en el control de gestión.

En Grupo Cencerro sabemos que, cuando el mercado no acompaña, la diferencia entre una campaña sana y una en rojo está en la profesionalización de las decisiones tranqueras adentro vinculadas a la comercialización de la producción y la estrategia de venta de los kilos obtenidos.

A nivel local, la campaña fina 2025/26 cierra con una foto de contrastes. Por un lado, una productividad envidiable con promedios superiores a los 3.500 kg/ha que confirman el potencial del campo argentino, destacándose el buen desempeño en las zonas norte y centro del país, y pérdidas puntuales asociadas a excesos hídricos y heladas tardías en áreas trigueras tradicionales.

Argentina se encamina a un excedente exportable de 17 millones de toneladas, una cifra que confirma un mercado de oferta pesada y precios condicionados. Para el productor, este escenario de ‘abundancia’ es paradójicamente un desafío financiero: con una relación stock/consumo del 17%, la eficiencia administrativa deja de ser una opción para convertirse en el único salvavidas de la rentabilidad.

EL PESO DEL CLIMA

La campaña actual nos recuerda que, en el campo, el agua es una bendición que, a veces, viene con factura. La buena disponibilidad hídrica general tuvo su contracara en la sanidad, con una cebada que demandó controles efectivos ante la presión de enfermedades foliares.

El principal factor de impacto fue la ola de heladas de fines de octubre, con temperaturas de hasta -4 °C y duración prolongada en algunas zonas.

Este evento afectó al trigo en etapas críticas, generando pérdidas de rendimiento muy heterogéneas, que oscilaron entre el 10% y el 100% según región y momento fenológico. La cebada mostró una mayor tolerancia relativa, atenuando el impacto productivo.

De esta manera, el análisis de la campaña confirma que, en el contexto actual, el margen bruto estará fuertemente determinado por el precio final al cual se logre vender la mercadería, más que por el rinde físico en sí.

Con precios internacionales ajustados y costos elevados, capturar precio se vuelve la principal palanca de mejora del resultado económico.

Por ejemplo, con el trigo, a pesar de los excelentes promedios productivos, la heterogeneidad económica fue extrema. En la zona Pampeana Sur, aunque el 72,7% de los planteos cubrió costos, menos de la mitad logró superar un 10% de rentabilidad.

Este escenario confirma que el volumen, sin una gestión comercial y financiera estratégica, se licúa entre precios bajos y costos elevados.

También con el foco en el trigo, en la región Pampeana Norte la performance económica superó a la del Sur en cantidad de márgenes positivos. Pero más allá del contexto favorable, solo el 50% de los planteos alcanzó una rentabilidad superior al 12%.

En el NEA se vio una mejor performance económica a comparación de otras regiones analizadas. La combinación de costos más bajos y rindes por encima del promedio permitió márgenes positivos generalizados.

LA CEBADA, CON ALTO RIESGO

En tanto, la cebada se posicionó como el cultivo de mayor riesgo en esta campaña, exhibiendo una fragilidad económica superior al trigo y una dependencia extrema del rinde de indiferencia.

Los números son elocuentes: en la región Pampeana Sur, un alarmante 40% de los planteos no logró siquiera cubrir sus costos. Mientras tanto, en la Pampeana Norte, aunque se evitaron las pérdidas, los márgenes se mantuvieron en niveles de subsistencia.

El balance de esta fina es claro: la eficiencia comercial y el manejo financiero fueron los verdaderos protagonistas ante un mercado de precios castigados y heladas tardías.

Si algo nos enseña esta campaña, es que los márgenes estrechos no perdonan la falta de planificación. Este escenario reforzar la necesidad de una gestión ajustada del manejo productivo y comercial, especialmente en contextos de márgenes más finos y alta volatilidad climática.

LO QUE VIENE EN LA GRUESA

Cambiando a la campaña gruesa, en el mercado de maíz la mirada está puesta sobre China, donde problemas de calidad en sus almacenajes han restringido la oferta interna, sosteniendo la firmeza de los precios e incluso abriendo una ventana alcista en Chicago.

Este escenario es un indicador crítico para definir el timing de ventas. En un contexto de márgenes ajustados, saber capturar estos focos de volatilidad mediante una gestión comercial profesional es lo que permite defender la rentabilidad de la gruesa.

En nuestro país se está llevando a cabo una muy buena producción de maíz temprano aunque menor al récord esperado. De hecho, muchos productores ya están aprovechando oportunidades de venta.

Para el maíz tardío, la situación es mucho más sensible. Hay que esperar a las lluvias de febrero y a lo que pase con Brasil, cuyo impacto se reflejaría más en precios de julio–agosto.

En aspectos comerciales, el ritmo de ventas se está dando a mayor escala que el año pasado, pero todavía atrasado para una cosecha potencial de 60 millones de toneladas. Si entra mucha oferta temprana, el precio puede ceder.

Por el lado del girasol, los problemas bélicos entre sus principales productores como Rusia y Ucrania siguen afectando al precio de este cultivo para que se mantenga firme. Esto se da sobre todo por los inconvenientes logísticos que tiene Ucrania para sacar la producción.

También surgieron problemas climáticos, los cuales hicieron que hubiese una pérdida importante de la producción, haciendo que no se llegaran a cosechar las 60 millones de toneladas esperadas.

En Argentina, más allá de los problemas hídricos en el sudeste bonaerense, se apunta a una cosecha récord de girasol. Igualmente el punto clave no es la producción, sino qué se hace con el grano.

Para la soja, a nivel mundial se está dando una buena cosecha, terminando por estos días en países como Brasil, Este presente de mucho stock de soja en el mundo indicaría que en el corto plazo no habría un aumento en el precio.

El productor argentino debe tener presente que el clima define el número final. Con una producción estimada de 50 millones y mucha área de soja de segunda, si febrero acompaña climáticamente se obtendrán rindes normales o superiores.

El mercado de soja presenta un ritmo de comercialización lento. La mayoría se vendió en esquemas previos al actual. Mientras sigan estos precios habrá un bajo nivel de venta.

En un escenario de volatilidad estructural, el éxito ya no se define solo en el lote, sino en la agilidad del escritorio. Estar atentos a los números permite capturar oportunidades que el mercado abre por tiempo limitado. Los próximos meses serán el punto de inflexión para las empresas agropecuarias.

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