Alegría acotada en la zona núcleo: también hubo tormentas “brutales”, con graves daños en soja y maíz
El alivio que significó la llegada de más lluvias a la región estuvo opacado por un fenómeno de vientos extremos y granizo que destrozó lotes en unas 400 mil hectáreas al sur de Santa Fe y sudeste de Córdoba.
En la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) no dudan: las lluvias que se repitieron en los últimos días en la zona núcleo constituyen un “punto de inflexión” y un “cambio de aire” en una campaña donde cada semana se elevaba aún más la preocupación por la falta de agua y la pérdida de potencial de rinde en los lotes.
Así lo manifestó la GEA en dos reportes, en los que repasó los caudales de precipitaciones que cayeron en la región más productiva del país, que es clave para sostener la economía nacional porque de allí salen el grueso de las toneladas de soja y maíz que se exportan y constituyen la principal fuente de divisas de la nación.
Sin embargo, este alivio fue acotado: el desarrollo de las tormentas estuvo acompañado en algunas zonas puntuales por vientos extremos y granizo, que provocaron graves daños en lotes ubicados en una superficie aproximada de 400.000 hectáreas, en el sur de Santa Fe y el sudeste de Córdoba.
Imágenes de lo que dejo la tormenta en distintas localidades del sudeste cordobes (Baldisera, Camilo Aldao, Los Surgentes, Inriville) pic.twitter.com/NJ4NdJdO09
— Juan Pablo Alzapiedi (@juantue) February 19, 2026
EL IMPACTO DE LAS TORMENTAS
“Punto de inflexión para la región: el agua llegó, pero hubo tormentas brutales”, resumió la GEA en su informe semanal para la zona núcleo.
Desde su punto de vista, la última semana marcó “un punto de quiebre para el régimen hídrico de la región con más de 60 milímetros en siete días”. El problema, como se advirtió, es que “la última tormenta se caracterizó por fuertes vientos y granizo y afectó a una extensa área”.
“El cambio de quincena fue el punto de quiebre para que finalmente el sistema de alta presión semiestacionario, que condicionaba el ingreso de las precipitaciones, terminara de desplazarse hacia el este. Lamentablemente, el ingreso de aire muy cálido y húmedo del norte se encontró con una masa de masa de aire muy fría proveniente del SO patagónico. El resultado fue fuerte choque térmico que provocó tormentas de gran violencia”, explicó el consultor en clima de la BCR, Alfredo Elorriaga.
En particular, “la inusitada violencia del fenómeno se abatió con particular ensañamiento sobre una región de 400.000 hectáreas”, añadió la GEA.
Puntualmente, se produjeron ráfagas intensas de viento y caída de granizo. El núcleo más severo de la tormenta abarcó el centro-sur santafesino y el sudeste cordobés: el corredor que va desde Armstrong, Tortugas y General Roca hasta Inriville concentró los mayores reportes de daños en cultivos.
Según el relevamiento, en los lotes de soja se observan caída de vainas y fuerte deshojado; mientras que en los de maíz hay desgrane y pérdidas de espigas y quebrado. En los casos más severos, el granizo directamente “barrió” los lotes
Por ahora, la GEA aclaró que es imposible dimensionar el daño en términos de toneladas: “La magnitud final de las pérdidas comenzará a dimensionarse en los próximos días. Los elevados milimetrajes y los caminos anegados impiden el ingreso a los campos y comenzar a evaluar el número de hectáreas afectadas”.
Y…producir en el campo es una joda!!!
Así quedó un lote de maiz por el viento al oeste de Armstrong pic.twitter.com/OwKuld8HFC— Néstor Roulet (@NestorRoulet) February 19, 2026
EL IMPACTO POSITIVO DE LAS LLUVIAS
De todos modos, este costado negativo no frena el optimismo general por el regreso del agua a la zona núcleo, que ayuda a detener el deterioro de la soja de primera.
“Si bien el agua llegó tarde para revertir daños —se contabilizaban pérdidas del potencial de rinde de hasta el 40% en las áreas con peor condición—, logra detener el deterioro del cultivo y la caída del rinde”, precisó la GEA.
Así es que, en el caso de la soja de primera, tras las lluvias los cuadros entre regulares y malas condiciones disminuyeron del 12 al 5%. “Si bien la falta de agua marcó al cultivo, estas lluvias son un punto de inflexión para su recuperación”, insistió la entidad rosarina.
El panorama para la soja de segunda, en tanto, es un poco más desfavorable: está al límite entre lluvias tardías, 71.000 hectáreas perdidas y áreas golpeadas por viento y granizo.
La clave es que hace apenas una semana comenzó a llover en las zonas más castigadas por la sequía y, lamentablemente, el cultivo quedó caracterizado por entrenudos cortos, lotes manchoneados, secado parcial, plantas envejecidas y muchos cuadros directamente dados por perdidos.
“A nivel regional, ya se contabilizaban 71.000 ha perdidas. Lo bueno es que el agua llegó y le pone un freno a esta cifra. Lo malo es que en los próximos días habrá que medir el daño del viento y el granizo en los lotes de soja de segunda”, completó la Bolsa de Rosario.
En general, las zonas mejor posicionadas esperan rindes entre 20 y 30 qq/ha, mientras que en las más castigadas los promedios se ubican entre 15 y 20 qq/ha.
UN “CAMBIO DE AIRE”
Previamente, la GEA también había emitido un informe en el que resaltó el “cambio de aire” que significó esta llegada de lluvias a las zonas afectadas por sequía.
“’Cambia el aire’, dicen los técnicos, donde llovió más de 40 mm. ‘Es muy pronto para ver el impacto en los cultivos, pero es un cambio tremendo’, resumen”, señaló la entidad rosarina.
La clave es que, con estas últimas lluvias, la región núcleo logró alcanzar la media de la primera quincena de febrero que se ubica en los 60 mm. Y hay localidades que recibieron en ese periodo más de 100 mm como Carlos Pellegrini, Pozo del Molle, Irigoyen o Rufino. No obstante, también están las localidades por debajo de los 40 mm como Guatimozín, Álvarez, Ramallo, Santa Teresa, Baradero y Colonia Almada.
De esta manera, la GEA precisó dos zonas que permanecen afectadas por el déficit hídrico: la primera es el corredor cercano a la costa del río Paraná que pasa de Fighiera a Baradero; la segunda, en territorio cordobés, desde Guatimozín hacia el oeste y al norte con Colonia Almada.
Según el informe rosarino, por ejemplo, en Corral de Bustos hay técnicos que admiten que la pérdida en soja de segunda va a ser muy grande, que el agua solo llegó a tiempo para salvarla y no tener pérdidas totales, pero los lotes siguen muy feos.
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