Informe oficial: descartan que la muerte de peces en el río Carcarañá haya sido por fitosanitarios
"Los estudios de laboratorio efectuados sobre muestras de agua y tejidos descartaron la presencia de fitosanitarios", afirmó la gobernación de Santa Fe, tras realizar los estudios correspondientes en ese curso de agua y en el arroyo Colastiné.
El Ministerio de Ambiente y Cambio Climático de Santa Fe informó los resultados preliminares de los análisis realizados tras los episodios registrados en el río Carcarañá y en el arroyo Colastiné, luego de las intensas lluvias que se produjeron en la región entre el 19 y el 20 de febrero.
Allí, aparecieron centenares de peces muertos e inicialmente algunas voces alarmistas intentaron vincularlo con el uso de fitosanitarios, algo que fue descartado por las autoridades pertinentes.
Puntualmente, en el caso del río Carcarañá, técnicos de la cartera ambiental realizaron constataciones y toma de muestras en cinco puntos del curso de agua, desde San José de la Esquina hasta su desembocadura en el río Paraná. Además, se recolectaron muestras de tejido de distintas especies de peces halladas en el lugar para su posterior análisis.
“Los estudios de laboratorio efectuados sobre muestras de agua y tejidos descartaron la presencia de fitosanitarios. Según el informe técnico, en las determinaciones realizadas sobre 33 compuestos analizados no se detectaron residuos por encima de los límites analíticos establecidos.”, precisó la administración de Maximiliano Pullaro.
¿QUÉ PASÓ CON LOS PECES MUERTOS?
Sin embargo, el Gobierno santafesino puntualizó que los análisis “sí evidenciaron una alta carga bacteriológica y niveles relativamente bajos de oxígeno disuelto en algunos puntos del río, condiciones que pueden favorecer procesos de hipoxia -es decir, una disminución del oxígeno disponible en el agua- y afectar a la fauna ictícola”.
De acuerdo con la interpretación técnica preliminar, el fenómeno podría responder a un escenario multicausal en el que las precipitaciones intensas actuaron como factor desencadenante.
En concreto, el aumento del caudal habría provocado el arrastre de materia orgánica y sedimentos hacia el río, incrementando la demanda de oxígeno en el agua y generando condiciones propicias para episodios de hipoxia.
En paralelo, también se analizaron muestras tomadas en el arroyo Colastiné a partir de la aparición de espuma en una cascada del curso de agua. Allí se evaluó la posible presencia de compuestos capaces de generar ese tipo de fenómeno.
“Los resultados indicaron que los niveles de detergentes detectados se encuentran en el umbral de generación de espuma, por lo que es probable que no hayan sido la causa principal. En cambio,la presencia de proteínas podría haber favorecido su formación cuando el agua se agita en la cascada del arroyo”, precisaron.
Así, desde el Ministerio señalaron que la situación de ambos cursos de agua continúa bajo seguimiento y que se mantienen tareas de inspección en las zonas aledañas para relevar posibles fuentes de impacto ambiental.
En ese marco, destacaron que la Provincia viene fortaleciendo el monitoreo y la gestión ambiental en cuatro cuencas estratégicas -Ludueña, Saladillo, Del Rey y Cululú- debido a su relevancia territorial, productiva y ambiental.
Asimismo, remarcaron que episodios de este tipo generan preocupación y refuerzan la necesidad de sostener políticas de monitoreo, control y fiscalización sobre las actividades que se desarrollan en las cuencas, con el objetivo de prevenir impactos y proteger la calidad del agua en el territorio provincial.
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