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El dilema del trigo 2026/27: los datos que invitan a no ser tan pesimistas de cara a la siembra

Fuente: Infocampo 24/04/2026 07:53:04 hs

Un ajuste del 3% en el área de trigo, como el que proyecta la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, está dentro del margen de error de las estimaciones. En tanto las condiciones a la siembra sean buenas, difícilmente el productor levante el pie del acelerador.

Especial para Infocampo

Seamos serios, ¿realmente se va a sembrar menos trigo? Y en ese caso, ¿cuánto menos? A semanas de que arranque la nueva campaña 2026/27, la pregunta es qué va a hacer el productor en la campaña de fina.

Lo primero que hay que decir es que, excepto que el campo esté inundado o que no tenga agua en el perfil, el productor siembra. A partir de ahí empecemos a ver qué puede pasar.

El año pasado fue excepcionalmente bueno y la producción alcanzó un récord cercano a las 28 millones de toneladas.

De acuerdo con la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, se sembraron 6,7 millones de hectáreas, 400.000 más que en 2024. Ahora, la centenaria institución estima que el área podría retroceder 200.000 hectáreas, o sea a 6,5 millones, pero todavía por encima de la 2024/25.

Entre el clima a favor y los números en contra: la primera proyección de siembra de trigo marca una caída

TRIGO: UNA ESTIMACIÓN NO TAN NEGATIVA

Para poner en contexto el dato, una reducción de 3% en el área nacional puede estar perfectamente dentro del margen de error. ¿Cuántas veces se han corregido superficies similares una vez que el cultivo está implantado, o incluso cosechado?

Por otra parte, a un rinde promedio nacional de cuatro toneladas por hectárea esta variación significaría 800.000 toneladas menos. No parece algo sustancial que vaya a alterar el resultado de la campaña.

Consideremos también que la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP) estima que, en 2025/26, se sembraron 7 millones de hectáreas, con lo cual la diferencia entre ambas estimaciones es superior a lo que caería para la 2026/27.

En síntesis, el metamensaje de la primera estimación de precampaña del trigo es que no se vislumbra una caída significativa del área, en un contexto de aumento de los combustibles, los fertilizantes y una alta incertidumbre geopolítica.

LOS TEMAS QUE PREOCUPAN AL TRIGO

Dicho esto, es momento de pasar revista a varios temas:

El precio de la urea

El conflicto del Golfo Pérsico sigue sin resolverse, pero al mismo tiempo su precio parece haber alcanzado el pico y ahora tiende a estabilizarse o incluso a declinar.

El informe de Armaiti Group señala precios para el origen de Medio Oriente de 840 dólares, cuando diez días atrás había superado los 900 dólares y con una perspectiva de baja para el próximo mes.

El productor puede asumir, con algún grado de razonabilidad, de que el precio del fertilizante que hoy ve difícilmente suba más, y que cualquier señal positiva en la guerra del Golfo restablecerá los flujos y el precio tenderá a bajar.

El precio del trigo

El segundo punto es el precio del cereal. Del inicio del conflicto a la fecha, el trigo nuevo ganó unos 18 dólares. Para un rinde de 5.000 kg/ha son unos 90 dólares adicionales, bastante cercano al incremento de costo de una dosis de 250 kg/ha de urea.

En síntesis, o un aumento en el precio del trigo nuevo o una distensión en el conflicto de Medio Oriente son variables que pueden descomprimir la ecuación de la agricultura, y ambas con cierto grado de ocurrencia.

El precio de los alquileres

Ahora bien, incluso cuando el rinde de equilibrio aumente en función de esta combinación de costos y precios, ¿no va a haber una corrección en el precio de los alquileres?

El 60 o 70% de la agricultura extensiva se hace en campos alquilados. Si el margen es negativo, ¿puede sostenerse el precio de los alquileres? Las posiciones están divididas. Hay quienes opinan que ante una demanda retirada, los precios tendrán que ajustarse, mientras que otros sostienen que aun en estas circunstancias los alquileres no van a aflojar.

Lo concreto es que se trata de una variable relevante en la estructura de costos, que también está en la mira de los ajustes.

Haciendo cuentas para el trigo: ¿es tan grave la suba de los fertilizantes como para achicar la siembra?

De lo escuchado, tiene alguna razonabilidad que haya productores que puedan ir a cebada forrajera por menor demanda de nitrógeno y un precio que le ayuda a sostener el margen.

También –ya lo planteamos en esta columna- que el productor hará un manejo muy fino del cultivo, con análisis del suelo, dosis ajustadas a cada situación del lote, aplicaciones escalonadas, y todo lo que sirva para optimizar costos.

Pero en concreto, en tanto las condiciones a la siembra sean buenas, difícilmente el productor levante el pie del acelerador. Es más, apuntar a altos rindes puede ser la fórmula de la sustentabilidad en un año complicado.

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