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Forrajes: la ganadería se fortalece en el Chaco Semiárido de la mano de las gramíneas megatérmicas

Fuente: Infocampo 04/05/2026 17:11:34 hs

Un ensayo del INTA Ingeniero Juárez evaluó 18 cultivares de pasturas megatérmicas durante cuatro ciclos productivos y confirmó que existen varios materiales con alto rendimiento y adaptación a condiciones extremas.

En Formosa, la ganadería es la principal actividad productiva, especialmente en el oeste provincial, dentro del denominado “Chaco Semiárido”.

Allí, el sistema se enfrenta a un ambiente de alta exigencia climática, con temperaturas que superan los 45 °C y precipitaciones de fuerte variabilidad interanual, con un promedio cercano a los 650 milímetros.

En este escenario, en el que el bosque nativo constituye la base forrajera, la incorporación de gramíneas megatérmicas se posiciona como una herramienta estratégica para mejorar y estabilizar la producción.

En este contexto, un equipo del INTA Ingeniero Juárez generó información clave para ajustar la base forrajera en sistemas ganaderos exigentes.

A lo largo de cuatro ciclos productivos, evaluaron el comportamiento de 18 cultivares en parcelas experimentales, identificando materiales que combinan buen rendimiento con estabilidad frente a condiciones adversas.

“Evaluamos cultivares en escenarios muy contrastantes y observamos que varios sostienen niveles productivos destacados incluso en años con limitaciones hídricas”, explicó la investigadora María Inés Cavallero. “Esto abre la puerta a esquemas forrajeros más estables para la región”, agregó.

MATERIALES QUE MARCAN DIFERENCIAS 

El ensayo se desarrolló bajo condiciones climáticas variables, lo que permitió comparar la respuesta de distintas especies ante situaciones diversas.

En ese marco, algunos cultivares se destacaron de manera consistente por su producción de materia seca y su capacidad de adaptación.

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Entre ellos, los materiales de porte alto de buffel grass (Cenchrus ciliaris) mostraron desempeños superiores.

Los cultivares Molopo, Biloela, Lucero INTA-Pemán y Orión INTA alcanzaron rindes de entre 10.700 y 11.500 kilos de materia seca por hectárea por año, con buen comportamiento tanto en campañas húmedas como secas.

A esto se suma una rápida recuperación post-pastoreo y un rebrote temprano, atributos altamente valorados en sistemas ganaderos.

Otro material destacado fue Panicum coloratum cv. Bambatsi, con producciones superiores a los 10.200 kilos de materia seca por hectárea por año, duplicando los registros del cultivar Klein.

En tanto, Gatton panic -una de las especies más difundidas en la región- presentó rindes cercanos a los 8.000 kilos, con una destacada calidad forrajera.


Dentro de las especies rastreras, Urochloa humidicola cv. Llanero también mostró un desempeño relevante, con valores próximos a los 11.100 kilos de materia seca por hectárea por año, especialmente en años con mayores precipitaciones.

Aunque con menores rendimientos, Urochloa ruziziensis y Urochloa mosambicensis aparecen como alternativas útiles para complementar mezclas y mejorar la cobertura del suelo.

PERSISTENCIA Y ESTABILIDAD, VARIABLES CLAVE

No todos los cultivares mantuvieron su comportamiento a lo largo del tiempo. Algunas variedades de Grama Rhodes (Chloris gayana) evidenciaron menor persistencia, con caída en la densidad de plantas a partir del tercer año.

Este tipo de respuestas pone en evidencia la importancia de evaluar no solo la producción inicial, sino también la estabilidad del stand a mediano plazo.

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A partir de estos resultados, el equipo del INTA subrayó la necesidad de diversificar la base forrajera. La combinación de especies con características complementarias permite sostener la oferta de pasto a lo largo del tiempo y reducir la variabilidad entre campañas.

“El desafío es seleccionar materiales no solo por su potencial productivo, sino también por su comportamiento frente a distintos escenarios”, remarcó Cavallero.

INFORMACIÓN PARA LA TOMA DE DECISIONES

El estudio aporta datos concretos para mejorar la planificación forrajera en sistemas ganaderos del Chaco Semiárido. La identificación de materiales con buen desempeño permite ajustar estrategias de implantación y manejo, con el objetivo de lograr una oferta más previsible y eficiente.

Contar con información local es clave para optimizar las decisiones productivas”, concluyó Cavallero.

Los resultados muestran que hay alternativas concretas para potenciar la ganadería en la región, combinando especies adaptadas a distintos contextos”.

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