Trigo: entre la innovación genética y los desafíos económicos de una nueva campaña
En el marco de A Todo Trigo, desde el semillero Klein compartieron detalles del trabajo que vienen desarrollando para generar nuevas variedades del cereal.
La campaña de trigo 2026/27 ya está en marcha y el foco está puesto no solo en la superficie a sembrar, sino también en el nivel tecnológico que se aplicará para garantizar la rentabilidad.
En este contexto, el proceso de mejoramiento genético se posiciona como un pilar fundamental para brindar estabilidad y rendimiento al productor.
Pero hay que tener en cuenta que lograr una nueva variedad no es un fenómeno simple. “El trabajo de mejoramiento es un proceso que dura más o menos 10 años”, remarcó Mariano Scasso, mejorador de trigo en Criadero Klein, durante la última edición de A Todo Trigo.
El objetivo central es lograr un equilibrio entre el rendimiento y la estabilidad del cultivo a lo largo y ancho del país, apoyándose en una extensa red de ensayos.
NUEVAS VARIEDADES DE TRIGO
Según Scasso, al momento de lanzar una variedad al mercado, los especialistas priorizan características comerciales clave: “Tratamos de largar variedades que sean comercializadas de fácil por el productor que tengan buen peso hectolítrico, buen gluten, buena proteína”.
Estos parámetros son los que finalmente definen la calidad de la cosecha y su valor en el mercado.
En este punto, el representante de Klein mencionó dos lanzamientos:
- Klein Estaño: descripta como una variedad de ciclo intermedio con “muy alto potencial de rendimiento y muy plástica”, pensando en las fechas de siembra.
- Klein Boro: ideal para regiones específicas como Entre Ríos y el norte de Santa Fe, es un ciclo corto diseñado para adaptarse a ese nicho particular.
Según Scasso, estos avances son posibles gracias a la aceleración de los procesos de investigación en los últimos 15 años, apalancados por nuevas herramientas biotecnológicas.
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