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La papa crece en Mendoza de la mano de la industria y un nuevo clúster

Fuente: Infocampo 07/06/2026 07:20:37 hs

La provincia cuyana es la cuarta productora a nivel nacional de papa, pero desde hace algunos años viene experimentando una transformación clave para los productores.

Mientras gran parte de las regiones paperas del país redujeron superficie durante la última campaña, Mendoza logró sostener su producción y consolidar una transformación que viene ganando protagonismo en los últimos años: el crecimiento de la papa destinada a la industria.

La provincia ocupa actualmente el cuarto lugar entre las productoras de este alimento de Argentina y representa alrededor del 7% de la superficie nacional cultivada.

Detrás de ese posicionamiento aparece una combinación de factores que explican el presente del sector: condiciones agroclimáticas favorables, altos niveles de tecnificación, la expansión de la industria procesadora y una articulación cada vez más estrecha entre productores, empresas e instituciones.

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LAS CIFRAS DE LA PAPA

Durante la campaña 2025-2026, de acuerdo con datos aportados por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), Mendoza registró entre 5.700 y 6.000 hectáreas cultivadas con papa, una superficie que se mantuvo estable respecto al año anterior, aunque con una leve reducción en la producción de semilla.

Del total provincial, unas 3.500 hectáreas corresponden a papa para consumo fresco, equivalente al 55% de la superficie cultivada.

En tanto, otras 2.000 hectáreas se destinan a la industria, lo que representa cerca del 35%, mientras que la producción de semilla alcanza las 570 hectáreas, alrededor del 10% del total. Este último segmento mostró una caída respecto de la temporada 2024-2025, cuando se cultivaban unas 750 hectáreas.

La distribución provincial difiere de la media nacional. Mientras en Argentina entre el 70% y el 75% de la producción se destina al consumo fresco y sólo entre el 25% y el 30% a la industria, Mendoza viene aumentando sostenidamente la participación del sector industrial.

Para Federico Fuligna, jefe de la Agencia de Extensión Rural Tupungato del INTA, la explicación está vinculada directamente con la llegada de Simplot y la instalación de su planta procesadora en la provincia.

“Para el productor significa previsibilidad. La papa industrial trabaja con contratos previos, precios acordados y planificación. Es muy diferente a la papa para consumo, cuyos valores dependen de las fluctuaciones del mercado”, explicó.

Actualmente, la compañía trabaja sobre unas 2.000 hectáreas entre producción propia y acuerdos con terceros, y mantiene potencial para ampliar esa superficie en los próximos años.

LA COYUNTURA ECONÓMICA DE LA PAPA

Según el especialista, la producción argentina atraviesa una etapa en la que el aumento de la productividad tiene un impacto directo sobre los precios.

Durante 2025, el exceso de oferta generó una fuerte caída en los valores recibidos por los productores, al punto que en algunas zonas del país hubo lotes que no llegaron a cosecharse por falta de rentabilidad.

La situación fue particularmente visible en el sudeste bonaerense, principal región productora del país, donde este año se redujo significativamente la superficie implantada. Mendoza, en cambio, logró mantener sus niveles de producción.

“Con menos superficie hoy se puede producir prácticamente lo mismo que hace algunos años. La tecnología permitió aumentar los rendimientos y eso modificó la dinámica de toda la actividad”, explicó.

EL VALLE DE UCO NO ES SOLO PARA LOS VINOS

En este contexto, la geografía productiva provincial tiene un claro epicentro en el Valle de Uco, donde se concentra cerca del 65% de toda la superficie cultivada con papa.

Los oasis Norte y Este reúnen alrededor del 20%, mientras que el Oasis Sur representa el 15% restante.

Dentro del Valle de Uco, la zona de La Carrera se mantiene como la referencia histórica del cultivo gracias a sus condiciones de suelo, amplitud térmica y disponibilidad de campos para realizar las rotaciones que exige la actividad.

“La papa es un cultivo muy particular. Si no se hacen rotaciones adecuadas, aumentan las enfermedades y cae la productividad. En La Carrera existe un sistema que permite dejar descansar los lotes durante varios años antes de volver a sembrar”, señaló Fuligna.

A esas ventajas se suman las condiciones climáticas de Mendoza, que permiten obtener tubérculos con altos niveles de materia seca, una característica especialmente valorada por la industria de papas prefritas congeladas.

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“Tenemos una calidad excepcional. Las amplitudes térmicas y el clima seco favorecen una papa con menos contenido de agua y mejores condiciones para el procesamiento industrial”, aseguró el experto.

Sin embargo, el técnico advirtió que la principal limitante para el crecimiento futuro sigue siendo el agua. “Si Mendoza tuviera una mayor disponibilidad hídrica, seguramente habría más empresas interesadas en instalarse en la provincia”, afirmó.

LA PAPA SUMA UN CLUSTER

En este contexto, el crecimiento de esta actividad productiva encontró un nuevo punto de apoyo a fines de mayo con el lanzamiento oficial del Clúster de la Papa de Mendoza, presentado durante el encuentro Habemus Papas II, realizado en la sede del INTA Mendoza.

La iniciativa reúne al Gobierno provincial, INTA, Conicet, municipios, productores, industriales y proveedores con el objetivo de fortalecer toda la cadena de valor.

La propuesta busca replicar experiencias asociativas exitosas desarrolladas en otras economías regionales, promoviendo la articulación entre actores públicos y privados para mejorar la productividad, la innovación y la competitividad del sector.

Entre los objetivos planteados se encuentran el fortalecimiento de la producción industrial, la promoción del consumo en fresco y el desarrollo de nuevos nichos de mercado, como las papas andinas orientadas a la gastronomía especializada.

Desde el INTA, Fuligna valoró especialmente la conformación de este espacio. “Los clústeres permiten generar redes de trabajo entre productores, empresas, organismos públicos e instituciones científicas. Son herramientas que ayudan a coordinar esfuerzos y a potenciar el desarrollo de toda la cadena”, sostuvo.

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