Dia de la Porcicultura: “El gran reto es que la elección del cerdo por precio se convierta en un hábito”
María Powell asumió recientemente como presidenta de la Cámara que nuclea a los productores de cerdos de Córdoba. Cómo ve la coyuntura de la actividad, en un contexto de crecimiento constante en el consumo interno.
Como cada 11 de junio, este domingo se está celebrando en Argentina el Día de la Porcicultura, una fecha que conmemora la fundación de la Asociación Argentina de Productores Porcinos (hoy Federación Porcina Argentina (FPA)).
Y la efeméride llega en un momento casi soñado para la actividad, porque el negocio del cerdo atraviesa desde hace más de una década un periodo de crecimiento sostenido, impulsado por cambios en la dieta de los consumidores y un sólido desempeño productivo.
No obstante, como sucede en todas las actividades económicas, el sector enfrenta desafíos estructurales en términos de costos, competitividad externa y distorsiones impositivas.
Así lo reflejó con Infocampo María Powell, recientemente elegida como presidenta de la Cámara de Productores Porcinos de Córdoba (Cappcor), quien resumió la apuesta en la que hoy está inmersa la cadena del cerdo de una manera muy simple: que deje de ser una elección solo por precio, para convertirse verdaderamente en un hábito de consumo de la población.
Se trata de una productora porcina oriunda de Bengolea, en el sur cordobés, que analizó la coyuntura de su actividad y cuáles son los principales aspectos a trabajar para consolidar esta curva ascendente.
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EL PANORAMA DEL CERDO
-Los indicadores actuales del sector parecen ser muy positivos. ¿Cómo describe el momento que vive hoy el negocio porcino?
-Es un momento muy bueno, tanto a nivel de indicadores como de producción. Estamos atravesando una etapa de crecimiento y nuestro principal desafío es ser lo más eficientes posible en la producción para sostener este ritmo y acompañar el aumento en el consumo.
-¿Qué factores están impulsando este crecimiento del consumo de carne de cerdo en el país?
-Uno de los factores clave es el alto precio de la carne vacuna, lo que ha posicionado al cerdo como una opción de necesidad para el consumidor. No obstante, nuestro gran reto hoy es lograr que esa elección se convierta en un hábito. Queremos que ese consumo, que hoy ronda los 20 kilos por habitante, se mantenga en el tiempo y no sea solo una circunstancia de precios, sino un posicionamiento real del producto por su calidad
-En un contexto de suba de insumos y costos logísticos, ¿cómo están los márgenes de rentabilidad en las granjas?
-El margen sigue siendo bueno, pero nos obliga a ser extremadamente eficientes. Tanto los productores grandes como los medianos y chicos debemos ajustar los pequeños márgenes de error en las compras y en las decisiones productivas cotidianas. No es momento de bajar los brazos, sino de “ajustar las tuercas” para que la producción sea cada vez mejor.
El plan estratégico de los cerdos: exportar 300.000 toneladas por año y generar 130.000 empleos
-En el comercio exterior se observan dos realidades distintas. Por un lado, la presión creciente de las importaciones y, por otro, la necesidad de exportar. ¿Cómo analizan estos frentes?
-Son desafíos diferentes. Respecto a la importación, nuestra herramienta es la diferenciación: debemos posicionar la carne de cerdo fresca argentina frente a la importada que llega congelada. Hay una diferencia de calidad importante que el consumidor debe reconocer en la góndola. En cuanto a las exportaciones, la situación es más compleja porque depende de políticas nacionales. Hoy es más caro exportar que vender en el mercado interno. Y necesitamos que se abran mercados estratégicos, como el de China, ya que sin esas aperturas el margen exportador sigue siendo desfavorable
-En el plano impositivo, ¿cuáles son los principales obstáculos que hoy limitan al productor?
-El gran tema es el IVA, específicamente la distorsión entre las alícuotas del 10,5% y el 21%. Es un problema que no depende directamente de nosotros, pero sobre el cual estamos trabajando activamente desde la Federación Porcina Argentina y cámaras como Cappcor. Estamos ocupando todos los espacios posibles para gestionar una solución, aunque el paso final es una decisión política.
EL “GRAN SALTO” QUE PUEDE DAR EL CERDO
Cabe destacar también que, recientemente, la Federación Porcina emitió un comunicado en el que expresó que “tras dos décadas de crecimiento sostenido, el sector porcino está en condiciones de dar el gran salto”
Según la FPA, la producción porcina argentina atraviesa uno de los momentos más sólidos de su historia, gracias a más de dos décadas de crecimiento sostenido, indicadores productivos en alza y un creciente interés internacional.
“El sector se consolidó como una de las actividades de mayor expansión dentro de la agroindustria nacional y proyecta un nuevo salto de desarrollo para los próximos años”, enfatizó.
La Federación repasó que, en los últimos 20 años, la actividad registró un incremento promedio anual cercano al 12%, impulsado por inversiones, incorporación de tecnología, mejora genética, profesionalización y aumento del consumo interno.
En este contexto, los números de 2026 ratifican esa tendencia: durante el primer trimestre del año, la producción porcina creció 15,7%, mientras que la faena acumulada a abril aumentó 11% interanual y la producción total avanzó 13,6%.
“La producción porcina argentina logró algo muy difícil: crecer de manera ininterrumpida durante más de dos décadas, atravesando distintos contextos económicos y políticos. Eso demuestra que existe una base sólida, competitiva y con enorme capacidad de expansión”, sostuvo Agustín Seijas, Director Ejecutivo de la Federación Porcina.
EL CERDO ARGENTINO, CON PROYECCIÓN GLOBAL
Según la FPA, actualmente Argentina cuenta con más de 360.000 cerdas productivas, niveles de eficiencia comparables con los principales países productores y una estructura tecnológica que le permitió ubicarse entre los sistemas más competitivos del mundo en costos de producción primaria.
Además, datos del sector indican que Argentina y Brasil poseen algunos de los costos productivos más bajos a nivel internacional.
Y ese escenario comenzó a despertar un creciente interés internacional: empresas, fondos de inversión y proveedores tecnológicos observan a la Argentina como uno de los países con mayor potencial para expandir la producción de proteína animal en los próximos años.
La reciente inversión de U$S 14 millones anunciada por el grupo español Vall Companys para potenciar el negocio porcino argentino es una muestra concreta de ese proceso.
“Hoy el mundo empieza a mirar a la Argentina como un lugar estratégico para producir carne de cerdo. Tenemos granos, agua, sanidad, recursos humanos calificados y una producción eficiente. Son ventajas que muy pocos países reúnen al mismo tiempo”, enfatizó Seijas.
En esta línea, un informe también reciente de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación reveló que las exportaciones de la cadena porcina alcanzaron un crecimiento interanual durante el primer cuatrimestre de 2026 de 161% en valor, por 6 millones de dólares, y de 78% en volumen, por un total de 5.137 toneladas, en base a datos del INDEC.
Entre los principales destinos que reciben carne de cerdo, chacinados, productos y subproductos comestibles y no comestibles desde Argentina, aparecen Costa de Marfil, China, Filipinas, Congo, Uruguay, Brasil, Hong Kong, Georgia y Paraguay, entre los más importantes.
Un dato relevante en este contesto es otro aspecto cada vez más valorado globalmente: la sostenibilidad. La producción porcina moderna incorporó procesos de tratamiento de efluentes, generación de biogás y reutilización de subproductos que permiten reducir la huella ambiental y mejorar la eficiencia integral del sistema productivo.
“El cerdo reúne muchas de las demandas que hoy existen en el mundo: eficiencia, sustentabilidad, calidad nutricional y capacidad de generar empleo y valor agregado en el interior del país. Argentina tiene todo para transformarse en un gran jugador internacional”, aseguró Seijas.
En esta línea, se están empezando a consolidar oportunidades de exportación. Una de las más importantes es la apertura del mercado chino para subproductos porcinos, una posibilidad que permitiría valorizar productos de bajo consumo local y generar nuevas divisas para el país.
De concretarse plenamente, las exportaciones vinculadas a ese segmento podrían superar los U$S 240 millones anuales.
EL CONSUMO INTERNO DE CERDO, LA GRAN CLAVE
De todos modos, la gran llave del despegue del cerdo continúa siendo el consumo interno.
La FPA citó que, en apenas dos décadas, el consumo per cápita de carne de cerdo pasó de niveles marginales a ubicarse cerca de los 20 kilos anuales por habitante, mientras continúa creciendo la participación de la carne fresca en la dieta cotidiana de los argentinos.
“La carne porcina se consolidó además como una alternativa accesible, versátil y saludable para millones de familias. Su relación precio-calidad la convirtió en uno de los productos que más contribuyeron a sostener el consumo de proteínas animales en los últimos años, funcionando como una herramienta clave para amortiguar el impacto inflacionario sobre la alimentación”, indicó la Federación.
El pasado 28 de mayo, en Córdoba se realizó un Congreso de Producción Porcina y allí la economista Fiorella Savarino, de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) presentó un informe con algunos datos que sostienen este panorama.
Mencionó, por ejemplo, que el precio de la carne de cerdo aumentó 9 puntos menos que la inflación en el último año, a diferencia de la carne de vaca.
Además, sostuvo que el consumo de carne de cerdo aumentó un 9% en el último año y que la producción creció un 24% en los últimos 5 años, mostrando un crecimiento sostenido en la última década.
LOS DESAFÍOS DEL CERDO
Bajo todo este panorama, la Federación Porcina subrayó por último por dónde pasan los desafíos de la cadena para crecer, aumentar las inversiones y seguir mejorando la competitividad.
En línea con lo expresado con la presidenta de Cappcor, entre los puntos a resolver indicaron la necesidad de potenciar las exportaciones, avanzar en la apertura de mercados internacionales y corregir distorsiones impositivas, como el esquema diferencial de IVA que afecta al sector y limita nuevas inversiones, que rondan los U$S 7.000 por cerda instalada en sistemas tecnificados.
“La actividad porcina argentina genera empleo, impulsa el arraigo territorial, agrega valor a la producción de maíz y soja y se posiciona como una de las cadenas con mayor capacidad de expansión de toda la agroindustria. Con indicadores productivos en alza, costos competitivos y creciente reconocimiento internacional, el sector busca consolidar una nueva etapa de desarrollo y proyectar a la Argentina como uno de los principales polos porcinos del mundo”, cerró la entidad.
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