“Biochar”: los números y el potencial de otro recurso con el que Argentina puede ser protagonista global
Un informe de la Bolsa de Cereales de Córdoba revela el enorme potencial productivo del biocarbón o "biochar" en el país. A partir de residuos agrícolas, forestales e industriales, Argentina podría transformarse en un actor relevante en un mercado global.
La creciente demanda mundial de soluciones para reducir emisiones de gases de efecto invernadero está poniendo bajo la lupa a una tecnología que hasta hace pocos años ocupaba un lugar marginal en la agenda productiva: el biocarbón o biochar.
Elaborado a partir de residuos de biomasa mediante procesos termoquímicos, este material no solo mejora la calidad de los suelos, sino que además permite capturar carbono de manera permanente y generar créditos comercializables en mercados ambientales.
EL POTENCIAL ARGENTINO DEL BIOCHAR
Según un informe elaborado por la Bolsa de Cereales de Córdoba con la colaboración del ingeniero agrónomo Maximiliano Garay, profesor asociado del Departamento de Agronomía de la Universidad Nacional del Sur (Bahía Blanca), el potencial argentino es de gran magnitud: el país podría producir entre 10,1 y 14,1 millones de toneladas de biocarbón por año utilizando únicamente la biomasa actualmente disponible.
El trabajo sostiene que el biocarbón “se convierte en una posible solución para la gestión de residuos, además de tener potencial para mejorar la calidad del suelo y capturar carbono de manera eficiente”, una combinación de beneficios que lo posiciona como una alternativa cada vez más valorada en el contexto de la transición hacia sistemas productivos más sustentables.
La materia prima para producirlo es abundante y diversa. Puede obtenerse a partir de residuos agrícolas, forestales, industriales e incluso urbanos, incluyendo rastrojos de maíz, cáscaras de arroz y maní, restos forestales, estiércol animal y subproductos de diversas agroindustrias.
Argentina apuesta al biochar: cómo es la innovación forestal que ayuda a capturar carbono
El desarrollo del biocarbón está estrechamente ligado al mercado global de remoción de carbono. De acuerdo con datos relevados por la plataforma internacional CDR.fyi, desde 2022 se comercializaron más de 4,6 millones de toneladas de créditos de remoción asociados a proyectos de biocarbón.
Solo durante 2025 se negociaron 2,9 millones de toneladas, equivalentes al 64% de todos los contratos celebrados desde que comenzó a expandirse este mercado.
La Bolsa cordobesa destaca que este mecanismo gana terreno porque ofrece ventajas competitivas frente a otras alternativas de captura de carbono. Entre ellas menciona la rápida disponibilidad de créditos, costos relativamente bajos y la posibilidad de operar con volúmenes reducidos.
Actualmente, los créditos vinculados al biocarbón representan el 10,4% del mercado mundial de eliminación de carbono, ubicándose detrás de los proyectos de bioenergía (65,5%) y biomasa (13%).
Sin embargo, el informe aclara que existe una diferencia significativa entre los créditos contratados y los efectivamente entregados. Mientras que el volumen comprometido supera los 4,6 millones de toneladas, las remociones concretadas alcanzan unas 944.000 toneladas, apenas el 20% del total negociado.
Para el primer trimestre de 2026 ya se habían comprado 246.000 toneladas de créditos de remoción de carbono de biocarbón, aunque solo el 11% había sido efectivamente entregado.
De costo ambiental a ventaja competitiva: el carbono empieza a generar oportunidades concretas
LOS BENEFICIOS PARA EL AGRO DEL BIOCHAR
Más allá de su rol ambiental, el biochar encuentra en la producción agropecuaria uno de sus principales destinos.
Según una encuesta realizada por la International Biochar Initiative (IBI) y la United States Biochar Initiative (USBI), el 37% del uso mundial del producto se destina a cultivos agrícolas. Le siguen la horticultura (15%), la ganadería (13%) y la actividad forestal (6%).
El informe de la Bolsa de Cereales de Córdoba remarca que el producto “contribuye a mitigar la degradación del suelo”, mejorando propiedades químicas, físicas y biológicas.
Además, puede actuar como una enmienda que reduce la necesidad de fertilizantes, favorece la retención de agua y disminuye emisiones de metano, generando beneficios productivos y ambientales simultáneamente.
Su versatilidad también le permite encontrar aplicaciones fuera del campo. Entre otros usos, puede incorporarse en materiales de construcción, asfaltos, sistemas de filtración de agua y procesos industriales vinculados a la economía circular.
EL ENORME POTENCIAL DEL BIOCHAR
En este contexto, uno de los aspectos más destacados del estudio es la cuantificación de la biomasa disponible en Argentina.
Tomando como base información de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), los autores estiman que existe un excedente de aproximadamente 40,2 millones de toneladas anuales de biomasa que podría destinarse a este tipo de aprovechamiento.
“Se dispone de más recursos de los que se demandan en la mayor parte del territorio argentino”, señala el informe, especialmente en regiones con fuerte presencia de industrias forestales, ingenios azucareros y otras actividades generadoras de residuos biomásicos.
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Bajo condiciones promedio de pirólisis -el proceso utilizado para transformar biomasa en biocarbón-, el rendimiento oscila entre el 25% y el 35%. Con esos parámetros, la producción potencial nacional se ubicaría entre 10,1 y 14,1 millones de toneladas anuales.
Pero el rango podría ser incluso mayor. Dependiendo de la temperatura utilizada y de la calidad de la biomasa procesada, los rendimientos podrían variar entre el 20% y el 50%, llevando el potencial productivo a una franja de entre 8,1 y 20,2 millones de toneladas.
En tanto, al analizar la distribución territorial, el estudio identifica a las provincias del norte y noreste argentino como las que reúnen mayores condiciones para liderar este desarrollo. Tomando un rendimiento promedio del 30%, la producción nacional alcanzaría unas 12,1 millones de toneladas por año.
Misiones encabeza el ranking con una capacidad estimada de 1,9 millones de toneladas anuales, impulsada principalmente por residuos de la industria forestal y de los cultivos de té y yerba mate.
Detrás aparecen Salta, con 1,4 millones de toneladas provenientes principalmente de residuos de caña de azúcar, banana y forestaciones, y Chaco, con 1,3 millones de toneladas asociadas a la actividad algodonera y forestal.
En términos de participación, Misiones concentraría el 16% del potencial nacional, seguida por Salta (12%), Chaco (11%), Formosa (11%) y Santiago del Estero (10%).
Córdoba, en tanto, podría producir unas 139.000 toneladas anuales de biocarbón, principalmente a partir de residuos de la industria manicera y, en menor medida, de la actividad forestal. Esa cifra la ubicaría en el puesto 18 entre las provincias argentinas, con una participación cercana al 1,2% del total nacional.
GRAN HORIZONTE, PERO CON DESAFÍOS
Pese a las perspectivas alentadoras, los especialistas advierten que el desarrollo de esta industria aún enfrenta obstáculos.
“En Argentina todavía no existe un mercado suficientemente desarrollado”, señala el informe. La mayoría de los proyectos actuales dependen de contratos específicos o de su vinculación con programas de créditos de carbono.
Además, la rentabilidad de producir biocarbón de manera aislada suele ser limitada. Por eso, los autores sostienen que la pirólisis debe entenderse como parte de una estrategia integral de gestión de residuos y generación de valor agregado.
Los costos logísticos, la disponibilidad de biomasa, la escala necesaria para operar eficientemente y los procesos de certificación aparecen entre los principales desafíos.
Aun así, Argentina cuenta con una ventaja competitiva difícil de igualar. La enorme disponibilidad de biomasa residual convierte al país en un candidato natural para transformar un problema ambiental en una oportunidad económica, productiva y climática de gran escala.
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