El rinde promedio en la región pasó de 27 a 30 quintales por hectárea. Las lluvias de fines de octubre fueron clave. Aun quedan 400.000 hectáreas sin trillar.
Para el productor, el escenario de abundancia de granos y volatilidad es un desafío financiero: la eficiencia administrativa y estar atento a los números deja de ser una opción para convertirse