Innovación en biológicos: un biofertilizante foliar ayuda a fijar nitrógeno con una bacteria de la caña de azúcar
En el Congreso Aapresid, Koppert presentó Nitrobac Evo. Luego de tres años de investigación, es un insumo biológico con mayor compatibilidad en tanque, alta supervivencia y capacidad para captar nitrógeno atmosférico desde las hojas.
En el marco del reciente Congreso Aapresid, la empresa de productos biológicos Koppert, concretó el lanzamiento oficial de Nitrobac Evo, un biofertilizante foliar que marca la evolución de las tecnologías biológicas aplicadas a la nutrición de cultivos.
Para este desarrollo, la empresa impulsó un proyecto de investigación de tres años junto a la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC) de Tucumán, enfocado en el aislamiento y selección de cepas bacterianas autóctonas, provenientes de la caña de azúcar, que ayudan a los cultivos a fijar nitrógeno ambiental.
En este marco, la gerente de Investigación y Desarrollo de la compañía, Emilia Monteleon, conversó con Infocampo sobre esta nueva generación de bioinsumos.
Puntualmente, los investigadores buscaron bacterias endófitas en el cultivo de caña de azúcar, una especie que en su proceso evolutivo ha establecido asociaciones simbiontes eficientes para fijar nitrógeno dentro de sus propios tejidos.
BIOFERTILIZANTE PARA FIJAR NITRÓGENO
“Fuimos a buscar al campo las mejores bacterias disponibles, aislamos e identificamos cepas del cultivo de caña de azúcar, un cultivo particular que ha incorporado de manera natural microorganismos endófitos fijadores de nitrógeno”, explicó.
En este caso, el nombre científico de la bacteria es Gluconacetobacter diazotrophicus y resulta clave, porque origina el microorganismo que constituye el núcleo técnico sobre el cual se asentó el desarrollo.
Una vez aplicada en el cultivo, ingresa por vía foliar, coloniza de manera endófita la planta y convierte el nitrógeno atmosférico —presente en el aire de forma libre y sin costo de insumo— en una fuente asimilable que es traslocada de manera gradual a lo largo del ciclo.
El desarrollo surgió como respuesta a la experiencia acumulada con la primera versión de la tecnología (Nitrobac), lanzada hace cuatro años. Y la adopción a campo demostró que la efectividad de un insumo biológico foliar no depende únicamente de la potencia de la cepa, sino de su capacidad de adaptarse a la operativa real del productor.
“Aprendimos que un mejor producto no es solo una mejor cepa, sino una formulación con mayor supervivencia y más compatible con todo lo que aplica el productor en el mismo momento: herbicidas, micronutrientes y fertilizantes químicos. El productor nunca aplica el biológico solo en la pulverizadora”, señalaron.
Al aplicarse en ventanas de desarrollo donde el ingreso con fertilizantes químicos de suelo o refertilizaciones resulta complejo o limitado, la bacteria permite mantener un aporte continuo de nitrógeno en momentos críticos de definición del rendimiento, optimizando la eficiencia de uso de los nutrientes y la sustentabilidad del sistema.
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