AgroRuralNoticias

Lo barato puede salir caro en la cría bovina: El INTA encontró que restringir la alimentación de las vacas preñadas puede restarle 10 kilos al ternero

Fuente: Bichos de Campo 27/10/2026 13:57:43 hs

La alimentación de una vaca durante la gestación no solo condiciona el desarrollo de su cría antes del nacimiento, sino que también puede determinar su futuro productivo. Así lo advierten investigadores del INTA Cuenca del Salado, que estudian los efectos de la llamada programación fetal y encontraron que una restricción nutricional durante la preñez puede

La alimentación de una vaca durante la gestación no solo condiciona el desarrollo de su cría antes del nacimiento, sino que también puede determinar su futuro productivo. Así lo advierten investigadores del INTA Cuenca del Salado, que estudian los efectos de la llamada programación fetal y encontraron que una restricción nutricional durante la preñez puede traducirse en terneros más livianos, con menor desarrollo muscular y hasta problemas reproductivos y sanitarios a lo largo de su vida.

Ensayos realizados en la Chacra Experimental Manantiales, en Chascomús, mostraron que las vacas alimentadas con apenas el 50% de sus requerimientos nutricionales parieron terneros que pesaron alrededor de dos kilos menos al nacer. Esa diferencia se amplió durante la lactancia y, al momento del destete, los animales registraron aproximadamente 10 kilos menos que aquellos nacidos de madres correctamente alimentadas.

“Hoy existen suficientes evidencias que indican que la nutrición de la vaca durante la gestación es de gran importancia porque condiciona el desarrollo del feto y puede tener efectos a largo plazo sobre la sanidad, el desarrollo reproductivo y la calidad de carne”, sostuvo Sebastián Maresca, especialista de la Estación Experimental Agropecuaria Cuenca del Salado del INTA.

El problema adquiere especial relevancia en los sistemas de cría argentinos, donde la segunda mitad de la gestación suele coincidir con el invierno y, por lo tanto, con una menor disponibilidad y calidad de pasturas. En algunos establecimientos, la restricción alimentaria responde a una estrategia de reducción de costos, mientras que en otros es consecuencia directa de la escasez de forraje.

En ese contexto, distintas investigaciones muestran que suplementar con proteínas a las vacas durante el último tercio de la preñez, aunque no necesariamente modifica el peso de los terneros al nacimiento, sí puede mejorar su crecimiento posterior. Los estudios citados por el INTA registraron diferencias de entre siete y nueve kilos al destete a favor de los hijos de madres suplementadas.

No es pescado, es engorde con remolacha: El INTA comparó esa “dieta dulce” con el feedlot y encontró una carne más sana y con más del doble de omega 3

Pero los efectos van más allá de los kilos. Durante la gestación se forman la mayor parte de las fibras musculares del animal y comienzan a desarrollarse las células grasas, procesos que pueden verse afectados por una nutrición deficiente. Según los trabajos analizados por el organismo, una mejor alimentación durante esa etapa favorece el desarrollo muscular, aumenta el rendimiento al gancho y mejora la terneza de la carne.

La capacidad reproductiva de las futuras vaquillonas también está en juego. Los investigadores explicaron que los órganos reproductivos se desarrollan principalmente durante el primer tercio de la gestación, por lo que una restricción nutricional en ese momento puede disminuir la reserva folicular ovárica de las hembras.

“Además, existen evidencias de que la suplementación durante el último tercio de la preñez permite obtener hembras más pesadas al destete y al inicio del servicio, además de mejorar los índices de preñez”, indicó Sebastián López Valiente, citado en el informe del INTA.

El INTA encontró en el algarrobo blanco una fuente de proteínas para alimentar al ganado: Puede aportar hasta 82 kilos por hectárea

Por último, la alimentación de la madre también influye en la calidad del calostro, el desarrollo intestinal del ternero y su capacidad para absorber anticuerpos. Esto implica que las crías de vacas que atravesaron restricciones nutricionales pueden presentar una mayor predisposición a enfermedades respiratorias y digestivas. Cuando la deficiencia ocurre en vaquillonas de primer parto, también se observó una menor capacidad de los recién nacidos para producir calor, lo que incrementa su vulnerabilidad frente al frío.

Los especialistas aclararon, de todos modos, que todavía quedan interrogantes por resolver sobre los mecanismos biológicos involucrados y su impacto económico.

Seguir leyendo


Noticias recientes