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Al agro argentino le sobran razones para celebrar el triunfo “lulista”: Brasil seguirá comprando, Europa gana un aliado y la pelea con Estados Unidos nos abre la ventana

Fuente: Bichos de Campo 30/10/2026 13:18:47 hs

Puertas adentro, la reelección de Lula da Silva no cambia sustancialmente los planes para el agro brasilero, que se encamina a cumplir tres décadas con una política sectorial sostenida, más allá de los colores partidarios y las tensiones coyunturales. Aunque con ciertos desafíos puntuales por resolver, se espera que el presidente no toque las bases

Puertas adentro, la reelección de Lula da Silva no cambia sustancialmente los planes para el agro brasilero, que se encamina a cumplir tres décadas con una política sectorial sostenida, más allá de los colores partidarios y las tensiones coyunturales. Aunque con ciertos desafíos puntuales por resolver, se espera que el presidente no toque las bases de ese modelo que permitió el “boom” económico y productivo de los últimos años.

De este lado de la frontera, pareciera que el triunfo del líder del PT sólo consolidará la ruptura de relaciones con el presidente Javier Milei, pero los analistas indican que en realidad, el resultado electoral va a beneficiar mucho más a la agroindustria argentina de lo que, probablemente, hubiera ocurrido con Bolsonaro.

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En un informe conjunto, la Bolsa de Cereales y la fundación INAI aseguran que el triunfo lulista “configura un nuevo escenario para las relaciones bilaterales, regionales e internacionales de Argentina”. Y, aunque se sabe que el vínculo entre los mandatarios de ambos países -socios comerciales clave- la injerencia del presidente de centro-izquierda profundiza algunas oportunidades clave para la producción agropecuaria local.

Proyectan un Brasil que apostará igualmente al comercio bilateral, una mejora en el vínculo estratégico entre Estados Unidos y Argentina, y respaldará políticamente el acuerdo UE-Mercosur, del que Lula fue uno de los principales promotores.

La incógnitas llegan por el lado de la competencia internacional en mercados aún cautivos, que interesan tanto a Argentina como a Brasil, y por las posibles tensiones que provoque la decisión del gobierno de Javier Milei de negociar acuerdos por fuera del Mercosur. En la balanza, todo indica que el agro argentino debería celebrar la continuidad del líder del PT en el poder.

Brasil es el principal socio comercial de la Argentina, a donde se destina el 14% de nuestras exportaciones y de donde proviene el 24% de las importaciones. Además, es el tercer destino de nuestras ventas agroindustriales, con un importante consumo de trigo, cebada, malta, leche en polvo, queso, papas congeladas, peras y ajos, entre otros productos.

Y aunque el presidente Javier Milei encabeza desde hace algunos meses una ofensiva contra el mandatario brasilero, la política no se ha metido en el intercambio comercial, que, por cierto, es muy útil para ambos países.

“Las discrepancias políticas entre los presidentes pueden dificultar las relaciones diplomáticas, la cooperación y la coordinación de acciones en diferentes planos, pero normalmente no determinan por sí solas los flujos de comercio e inversiones entre los países”, señala el informe de la Bolsa de Comercio e INAI, que asegura que “el comercio bilateral no debería verse afectado” por la reelección de Lula.

Por el contrario, los especialistas recuerdan que “Argentina necesita un Brasil pujante” para no quedarse sin su principal socio comercial. “Una economía brasileña en retroceso compra menos, y eso golpea al destino que absorbe buena parte de las manufacturas de origen industrial y productos de economías regionales que Argentina vende al mundo”, afirmaron.

Lo que sí se prevé que surtirá efecto es el enfrentamiento entre Lula y el presidente estadounidense, Donald Trump, que derivó los últimos meses en una agresiva política arancelaria desde ambos frentes. Algunos de los productos brasileños llegaron a afrontar tasas de hasta 50% para ingresar a Estados Unidos.

Esa tensión, estiman los analistas, será útil para Argentina, que podría fortalecer su vínculo estratégico con la potencia de Occidente. El acercamiento de Javier Milei, prácticamente incondicional, podría ayudar a capturar aquellas oportunidades de acceso a mercados, inversiones y cooperación que no tendrá Brasil, y aumentar su participación en una economía donde apenas representa el 1% de las importaciones.

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Quizá no importe tanto que Brasil siga teñido de “rojo” si lo que está en juego es el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, que entró en vigencia de manera “provisional” este año pero aún debe recibir el aval del Parlamento Europeo. De cara a esa discusión, los analistas aseguran que la permanencia de Lula, uno de los impulsores políticos de ese acuerdo hace más de 20 años, da previsibilidad del otro lado del Atlántico.

“La intervención del Parlamento es fuertemente política y es ahí donde el apellido Bolsonaro pudo haber representado una complicación adicional para su aprobación”, señalaron.

La afirmación, aunque contrafáctica, se basa en el desempeño del bolsonarismo durante el gobierno de Jair, padre de Flávio. Con una prédica abiertamente enfrentada a la agenda ambiental -que hoy pone en lo más alto Europa- el líder de derecha había sido apuntado por los referentes globales.

Aunque dubitativo sobre las exigencias ambientales, y con una postura más moderada que Jair, tampoco Flávio había dado señales claras sobre este acuerdo bilateral ni dijo estar dispuesto a respaldarlo ante el Parlamento Europeo. No es un tema menor para Argentina,
que ya le saca jugo a la política de arancel cero para un 70% de sus exportaciones.

La agenda comercial, había explicado el politólogo brasileño Daniel Vargas a Bichos de Campo, fue uno de los temas que sobrevivieron a la grieta en una campaña muy polarizada. Y, en cierto sentido, Argentina sabía que, fuera Lula o Bolsonaro, la competencia por mercados globales seguirá profundizándose.

Con el acceso a Estados Unidos complicado, aseguran que “es esperable que Lula da Silva intensifique su política de diversificación de mercados en el sudeste asiático, norte de África y Medio Oriente”. Destinos que, por supuesto, también interesan a la agroindustria local, que coincide con Brasil en varios de los destinos comerciales más importantes y con productos clave, como poroto, aceite y harina de soja, maíz, carne bovina, carne aviar, azúcar, algodón, tabaco, jugos de frutas y preparaciones alimentarias.

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Entre las señales menos favorables de la reelección del Partido de los Trabajadores están las tensiones dentro del Mercosur, que enfrentan a Lula y Milei por la negociación de acuerdos bilaterales. El líder brasileño se aferra a la regla interna de que todo compromiso debe ser ratificado por los cuatro países del bloque, mientras que el argentino avanza con gestiones propias.

Uno de los ejemplos paradigmáticos fue el acuerdo alcanzado con Estados Unidos sin el resto de los socios del Mercosur o el más reciente lanzamiento de negociaciones con Emiratos Árabes Unidos, todos ellos, clave para la agroindustria local.

“No hay dudas que este ha sido (y seguirá siendo) uno de los principales focos de tensión”, proyectan los especialistas, que aseguran que, si bien Lula no ha sido hasta ahora contundente respecto a esa política interna, “es de suponer que Brasil ejerza algún tipo de presión sobre las contrapartes de Argentina para intentar que las negociaciones se canalicen por la vía Mercosur”.

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