Cañuelas se mete en un negocio que los frigoríficos manejaron siempre mano a mano: Los remates entran en la pulseada por el Visec y empiezan a mostrar cuánto paga realmente la industria
El Mercado Agroganadero de Cañuelas (MAG) realizó este miércoles su noveno remate de exportación, una dinámica a la que dieron forma este año con la mira puesta en los altos precios internacionales para la ganadería, el crecimiento en las compras de los frigoríficos exportadores y la necesidad de no perder participación en el negocio. Da
El Mercado Agroganadero de Cañuelas (MAG) realizó este miércoles su noveno remate de exportación, una dinámica a la que dieron forma este año con la mira puesta en los altos precios internacionales para la ganadería, el crecimiento en las compras de los frigoríficos exportadores y la necesidad de no perder participación en el negocio.
Da cuenta de los cambios para un sector donde, con la caída del consumo y el aumento de las exportaciones, una cuota cada vez más importante de la faena va a la industria de exportación. Hoy, alrededor del 40%. El mercado, históricamente dedicado a abastecer todos los demás eslabones de la cadena, no puede dejar de mirar a ese en particular, que siempre se dedicó a negociar directamente con los productores.
Este miércoles se sumaron unas 1500 cabezas, distribuidas en 25 lotes, y en el año se negociaron más de 13.000. Es aún una modalidad nueva para el mercado agroganadero, que sigue sumando firmas consignatarias y en cada encuentro, realizado el primer miércoles de cada mes, muestra que no es descabellado vender allí hacienda directamente para faena de exportación.
Para sortear las restricciones sanitarias, que no permiten el traslado hacia mercados concentradores, y exigen mover el animal directamente del campo a la industria, la dinámica elegida fueron los remates televisados, que igualmente hacen base en Cañuelas.
El botín más interesante son las categorías destinadas al mercado europeo y la Cuota Hilton, que en este último encuentro se negociaron a un promedio general de 7.756 pesos por kilo gancho, aunque con diferencias de hasta más de 200 pesos para aquella hacienda de campos registrados en el Visec Carne. No es sencillamente un dato: ahí está, efectivamente, la respuesta de qué cambia o qué aporta que esa venta se haga a través del MAG.
“Si puede, el frigorífico va a comprar todo afuera, porque ahí tiene más poder sobre los precios. El sector tiende cada vez más a concentrarse, y el mercado lo que hace es establecer valores de referencia y brindar transparencia”, señaló un referente de Cañuelas a Bichos de Campo.
La cuestión cobra relevancia de cara a la entrada en vigencia del reglamento 2023/1115 de la Unión Europea a fin de año. La ganadería tiene el ojo puesto en la normativa antideforestación, que exige a la carne que provenga de campos no deforestados desde diciembre del 2020.
Una de las formas de acreditarlo es la muy resistida plataforma Visec Carne, impulsada por los propios frigoríficos a través del IPCVA, para que los ganaderos registren sus lotes y demuestren que su hacienda proviene de un lugar libre de deforestación. No lograron convencer a muchos por las buenas, así que hace algunas semanas empezaron a hacerlo por las “malas”, con una presión económica: los lotes sin Visec empezaron a pagarse hasta 10% menos en la puerta del frigorífico. Llovieron denuncias y reclamos.
En el precio por kilo gancho, ese descuento representa entre 700 y 800 pesos. Pero en el MAG la diferencia se acotó a unos 200 o 250 pesos.
“Apoyen al MAG. Este mercado es de ustedes, de todos los productores, y lo tienen que defender”, expresó el consignatario Fernando Sáenz Valiente al terminar el remate. Son ellos los más interesados en que la dinámica de negociar hacienda para faena de exportación siga creciendo, porque significa sumarse a un eslabón que históricamente negoció de forma directa.
El punto fuerte, saben, es lo que sucede de cara a la Unión Europea, porque si bien no se meten en la discusión “Visec sí” o “Visec no”, le dan un marco: si pasa por Cañuelas, aunque sea de forma “televisada”, se generan precios de referencia que luego pueden utilizar los propios productores en sus próximas ventas, y se transparentan las operatorias sobre lo que paga más o paga menos el comprador.
“Nosotros no podemos forzar lo que pasa en el mercado. El mercado es el que decide”, deslizó un importante operador, que recuerda que si bien los consignatarios le suman un costo extra, sobre todo al vendedor, participan en el formado de precios. Justamente, un elemento central en un eslabón a donde cada vez se destina mayor porcentaje de la faena, que está cruzado por los requisitos de los mercados internacionales y donde hay una tendencia muy clara de los frigoríficos exportadores a trabajar en tándem.
“Es un sector que tiende a concentrarse y que tiene poder de negociación. Y si no pasa por el mercado, aunque puede significar un menor costo para el productor, es también un mayor riesgo”, describen desde el sector. “Es una oportunidad tanto para la exportación como para los clientes. Los consignatarios somos muy importantes en esta cadena”, expresó directamente durante la jornada Alfonso Monasterio, de la firma Monasterio Tattersall.
Pero un mercado funciona si están todos, y por eso en el MAG también tejen el vínculo con los frigoríficos exportadores, que hasta ahora han apoyado a esta nueva iniciativa. A pesar de negociar el grueso de sus compras de forma directa, los encuentros mensuales permiten cubrir todos sus envíos o encontrar volumen. Y, en ese sentido, también tienen un incentivo para apostar por esa vía.
“El remate MAG TV Exportación ya forma parte de la agenda de productores, consignatarios y frigoríficos. Trabajamos para que cada jornada aporte más previsibilidad, transparencia y precios de referencia para la hacienda que va a los mercados internacionales”, destacó Nicolás Franchini, coordinador general del MAG.
“Este canal se consolidó como una referencia para el negocio de la hacienda de exportación. Agradecemos a los productores, a las casas consignatarias y a la industria frigorífica que lo acompañan mes a mes. El objetivo es seguir creciendo y sumar cada vez más oferta”, dijo por su parte Carlos José Colombo, presidente del Mercado Agroganadero.
En diciembre se llevará a cabo el décimo y último remate de este tipo en el año, y la agenda reanudará a partir de marzo. Encaminándose a superar las 15.000 cabezas en 2026, el sector confía en que el impulso llegará naturalmente de la mano del mercado europeo, las exigencias ambientales y la búsqueda de una referencia de precios en un eslabón donde difícilmente se la halla.
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