Gran noticia: Los embarques argentinos de trigo 2025/26 ya superaron todas las proyecciones tanto públicas como privadas
Los embarques argentinos de trigo 2025/26 ya superaron todas las proyecciones, tanto públicas como privadas, en un contexto en el cual la demanda global está buscando originar cereal en destinos alternativos ante el “apagón logístico” presente en el mar Negro. Hasta el momento se registraron Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior (DJVE) de trigo de
Los embarques argentinos de trigo 2025/26 ya superaron todas las proyecciones, tanto públicas como privadas, en un contexto en el cual la demanda global está buscando originar cereal en destinos alternativos ante el “apagón logístico” presente en el mar Negro.
Hasta el momento se registraron Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior (DJVE) de trigo de la presente campaña por 19,1 millones de toneladas, sobre un total proyectado de 18,0 millones por la Secretaría de Agricultura, mientras que la Bolsa de Comercio de Rosario estimó 18,5 millones.
Como el ciclo comercial 2025/26 finaliza el próximo 30 de noviembre, es probable que la cifra siga aumentando en las próximas tres semanas para reducir el stock remanente de “empalme” con el ciclo 2026/27.
Si bien, en términos estacionales, el trigo está enfrentando una tendencia bajista, el inusual impulso exportador en la fase final del ciclo 2025/26 permitirá que la recuperación de los precios internos se produzca más rápido una vez que los productores necesitados de liquidez desaparezcan del mercado.
Hasta el momento, según datos publicados ayer jueves por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, se recolectaron 1,20 millones de toneladas de trigo del norte argentino sobre un total previsto de 23,5 millones de toneladas.
Con una oferta exportable potencial de trigo del orden de los 17 millones de toneladas, la segunda instancia clave de la campaña argentina de trigo 2026/27 será el ritmo de exportaciones hacia mercados africanos y del sudeste asiático.
Esta semana, la consultora brasileña Safras & Mercado proyectó que en 2026/27 Brasil tendrá que importar el equivalente a 9,75 millones de toneladas (9,35 millones en grano y 400.000 como harina de trigo). Se trata del mayor volumen de la historia del país.
Eso implica que, cuando la Argentina declare embarques por 7,0 millones de toneladas, Brasil se verá obligado a pagar lo que sea necesario para asegurar la mercadería disponible en el Mercosur; de lo contrario, tendría que recurrir al más caro trigo de EE. UU. o Canadá, suponiendo que Rusia siga en ese momento complicada en el marco del conflicto bélico con Ucrania.
Esa hipótesis está sustentada en la probabilidad de que el precio del trigo de referencia en el escenario occidental (es decir, el estadounidense) ya haya encontrado su “piso” y no siga cayendo en lo sucesivo.
Si bien no resulta nada sencillo intentar predecir la evolución del panorama geopolítico, es evidente que en el mercado regional de trigo lo importante no es la “foto”, sino la película: el premio mayor será para aquellos que puedan esperar y planificar con criterio estratégico.