Un “proyecto de amigos” que ya opera en 4 países: cumplieron 10 años con los biológicos y van por otra década de expansión
Los fundadores de Tropfen anticipan a Infocampo su ambicioso plan hacia 2036: duplicar la facturación y seguir sumando mercados externos. Recientemente captaron U$S 1 millón en el mercado de capitales para financiar una planta propia.
“Los tres socios estábamos en momentos y muy diferentes de nuestras vidas, y tenemos personalidades también diferentes. Pero eso fortaleció al grupo, y la cosa fluyó: no teníamos dudas de que el proyecto iba a funcionar”.
A 10 años de lo que fue el inicio formal de Tropfen, compañía de referencia en el mercado de los productos biológicos para el agro, dos de sus fundadores explicaron ante Infocampo cómo fue el arduo proceso de comenzar a desandar un camino exigente, en un segmento en crecimiento.
“El germen de Tropfen nace hace 10 años, y fue juntarse con amigos a charlar de necesidades que tenía el mercado local sobre las cosas que creíamos que le estaban faltando”, destacó Alejandro Capridi, uno de los cofundadores de la empresa y actual gerente comercial.
2018: Alejandro Capridi y Julián Etchegoyen
De ese modo, ese “proyecto de amigos”, se empezó a gestar y materializar con reuniones cada vez más periódicas. “En un momento decidimos que era el momento para llegar al mercado”, recordó.
“Ya veníamos trabajando con una empresa alemana que fue el partner principal, que nos ofreció su cartera de productos para poder ofrecer en Argentina principalmente, y así fue como arrancamos. Al principio, operativamente, éramos dos personas con nuestras camionetas, una oficina que era un departamento prestado, y muchas ganas de trabajar”, explicó.
UN “PROYECTO DE AMIGOS” QUE SE HIZO INTERNACIONAL
El camino inicial de Tropfen en los primeros años estuvo vinculado al desarrollo de portfolio y con el hecho de ganarse la confianza de los productores agropecuarios.
“En estos 10 años pasamos por todas las cuestiones políticas, económicas y financieras que suelen pasar en Argentina, pero sentíamos que era el momento, y que estábamos fuertes desde lo técnico. Además había ganas de empezar a transitar y a buscar dónde colocar esos productos, me parece que era un momento de país que daba como para poder lanzarse y emprender”, recordó.
De ese modo Tropfen siguió el rumbo de abrirse paso en el rubro, y dejar de ser una firma comercializadora a convertirse a la vez en un desarrollador y fabricante de tecnologías propias para el agro. La estrategia comercial se asentó en lo que hoy son al menos 200 puntos de venta en todo el país.
En tanto, en la nueva etapa que se avecina, pasada ya la primera década de vida de Tropfen, sus creadores piensan en los años que siguen por delante.
Por eso, luego del desarrollo comercial y la expansión territorial con presencia en Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia, Tropfen encara su segunda etapa (2026-2036) con objetivos disruptivos: la firma busca tomar el control total de sus tecnologías para satisfacer las necesidades específicas de cada agricultor.
Para financiar este crecimiento, en abril la compañía emitió su primera Obligación Negociable (ON) y pudo hacerse de un millón de dólares en el mercado de capitales para la construcción de su propia planta de producción en Pergamino.
En ese camino el gran propósito será el de lograr la soberanía en investigación y desarrollo (I+D), ya que hasta ahora Tropfen dependía de los tiempos de sus socios fabricantes, los cuales resultaban más largos de lo deseado.
Por eso, la nueva estrategia incluye la creación de un equipo propio de I+D, la incorporación de especialistas en biotecnología y bioquímica, y la construcción de un invernadero con condiciones controladas para acelerar los procesos de experimentación.
Así es la planta que proyecta construir Tropfen
LOS OBJETIVOS 2036 DE TROPFEN
De esta manera, los objetivos de Tropfen para la próxima década son claros:
- Duplicar la facturación y el equipo de trabajo, alcanzando las 50 personas.
- Incorporar cuatro nuevos mercados internacionales.
- Lograr que la planta de producción opere al 100% de su capacidad para 2027.
Julián Etchegoyen, CEO de la empresa y también fundador de la misma, detalló de qué se tratará esta nueva etapa.
“La realidad es que en estos primeros 10 años el foco siempre estuvo en lo comercial y en lograr una expansión territorial. A los objetivos de facturación que nos fuimos proponiendo realmente pudimos ir cumpliéndolos”, destacó.
“Pero no nos quedamos solamente con eso: desarrollamos un portfolio que hoy nos permite tener cuatro líneas de negocios y más de 15 tecnologías. Ahora estamos pensando hacia el futuro en duplicar la facturación y el equipo de trabajo, alcanzando unas 50 personas”, remarcó.
“Lo que más nos interesaba era acelerar los tiempos. Hasta ahora el I+D lo solicitábamos y lo trabajábamos con las empresas fabricantes con las cuales tenemos alianzas estratégicas. Los tiempos para esas demandas eran mucho más largos de lo que pretendíamos, entonces en esta nueva faceta la idea es poder acelerar esos procesos y lograr resultados en tiempos más cortos que nos permitan tener reacción más rápida en cada uno de los países que estemos”, especificó el CEO de Tropfen.
Para Etchegoyen, los profesionales argentinos tienen “capacidad y talento de sobra”.
“Yo creo que en nuestro caso se da en un buen momento porque se da en un momento de madurez de la compañía, hay un equipo formado y de alguna manera hay conocimiento suficiente para poder abordar esta nueva etapa. Necesitábamos ese salto de calidad, vamos a estar incorporando recursos en el área de biotecnología y bioquímica para lo que es laboratorio y producción”, enumeró.
Y cerró: “Dentro de los proyectos que pensando es el desarrollo de un invernáculo con condiciones controladas, que nos permita acelerar estos procesos. Tenemos fe en poder estar en 2027 al 100% de capacidad productiva”.
2018: primera gira con distribuidores de Tropfen a Evonik, en Richmond, Estados Unidos.
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