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Hablame de reconversión: Bosques del Plata implantó casi 60 mil hectáreas con pinos para una pastera que nunca llegó, modificó su manejo forestal y hoy abastece a más de 30 industrias madereras

Fuente: Bichos de Campo 03/11/2026 08:03:58 hs

Los árboles ya estaban plantados cuando hubo que cambiar los planes. La masa forestal ocupaba varios miles de hectáreas en el norte de Corrientes. Ese fue el escenario para una de las aventuras de reconversión productiva más espectaculares y a la vez más silenciosos realizados en la Argentina. Bosques del Plata es la protagonista de

Los árboles ya estaban plantados cuando hubo que cambiar los planes. La masa forestal ocupaba varios miles de hectáreas en el norte de Corrientes. Ese fue el escenario para una de las aventuras de reconversión productiva más espectaculares y a la vez más silenciosos realizados en la Argentina.

Bosques del Plata es la protagonista de esta historia. Con 56.240 hectáreas de plantaciones, esta firma perteneciente al grupo chileno CMPC es dueña actualmente una de las masas de bosques más importantes de Argentina. Pero hace un par de décadas estuvo a punto de renunciar a todo. El episodio de la pastera Botnia, que iba a instalarse en la Argentina y luego decidió irse a Uruguay, amenazó todos sus planes: los pinos implantados desde la década de los 90 estaban pensados para hacer pasta celulósica y no madera.

Luego de la zozobra inicial, la reconversión de esas miles de hectáreas exigió bastante más que salir a buscar otros compradores que reemplazaran a la pastera que nunca llegó. Sobre todo hubo que modificar todos los criterios de manejo de las plantaciones y esperar bastantes más años para cosechar madera de mayor tamaño y calidad.

Raúl Pezzutti es el gerente de Bosques del Plata y tiene unos 30 años de trayectoria en la actividad forestal. Huidizo a los reportajes, en este entrevista con Bichos de Campo relató parte de ese proceso que tuvo un final bastante feliz: ahora la forestadora produce cerca de 1 millón de toneladas anuales de rollizos maderables, y se convirtió en proveedora de más de 30 industrias locales, entre ellos el flamante aserradero de Acon Timber, instalado muy cerca de sus campos en Virasoro.

Mirá la entrevista:

Bosques del Plata es la filial argentina del grupo CMPC, de origen chileno y con operaciones en distintos países. En la Argentina comenzó su actividad en el país en 1993 y ha llegado a implantar unas 65.000 hectáreas con diferentes variedades de pinos. Los primeros montes ya completaron su ciclo y la compañía está en etapa de reforestación de muchos de sus predios.

“Comenzamos de cero”, recordó Pezzutti. Ese comienzo incluyó a partir de 1996 un programa de investigación y mejoramiento genético que arrancó, con el asesoramiento de un consultor de la Universidad de Florida, Estados Unidos. El vivero forestal es uno de los grandes orgullos de la empresa en el país y se ha convertido en un negocio aparte, con la producción de 4 millones de plantines anuales que no solo son para autoabastecerse sino que ofrecen al  mercado.

Ese brioso proyecto inicial, de todos modos, estuvo a punto de sucumbir porque mientras avanzaban los árboles y la investigación, el proyecto industrial de una pastera que absorbería la mayor parte de la producción quedó en el camino.

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El directivo lo reconoce, aunque no se mande la parte. “Hicimos un desarrollo importante de plantaciones para, en su momento, abastecer una planta de celulosa”, explicó el gerente. Al frustrarse esa posibilidad, la empresa decidió intervenir los montes para obtener otros productos.

“Comenzamos a hacer manejos, raleos y podas”, describió,  minimizando una tarea ciclópea que demandó mucho tiempo y trabajo. El objetivo de esta enorme forestación pasó de repente a ser la producción de madera para laminado y aserrado, aunque una parte todavía sigue teniendo como destino la elaboración de pulpa.

La diferencia para un destino u otro se construye desde que los árboles están en pie. Para producir materia prima destinada a celulosa, la empresa trabajaba con altas densidades de plantación y ciclos más cortos. Obtener troncos de mayor diámetro y características apropiadas para madera sólida exigió cambiar ese esquema.

“Pasamos de 12 a 14 años de turno (de corte) cuando es para producción pulpable, a 18 años promedio para producción laminada y aserrada”, precisó Pezzutti.

Ese cambio también explica por qué una decisión forestal obliga a mirar bastante más allá de la coyuntura. Entre plantar un pino y vender su madera pueden transcurrir casi dos décadas. Y durante ese período hay que manejar el monte, mantener accesos y organizar una cosecha que permita abastecer de manera continua a distintas industrias.

Para este año, Bosques del Plata tiene una meta de producción de 1,4 millones de toneladas. La tala rasa y la posterior plantación abarcan aproximadamente 3.500 hectáreas anuales, con tareas realizadas por empresas de servicios forestales de la región. “Son empresas que trabajan con nosotros hace muchos años y son especialistas en esta actividad”, destacó el gerente de la firma, que no tiene demasiados empleados propios pero moviliza una tropa de 400 trabajadores de firmas vinculadas.

El abastecimiento de los clientes -que deben movilizar sus camiones hacia los puntos de la plantación donde los árboles están maduros y retiran la carga de rollizos directamente desde allí- requiere coordinar distintos frentes de cosecha según la ubicación de los clientes y los productos que necesita cada uno. La planificación comienza con un programa anual, pero después baja al mes y al día a día.

“Es muy importante abastecer a todos los clientes en cantidad y continuidad y, por supuesto, en calidad”, resumió Pezzutti.

En paralelo, los 30 años de mejoramiento genético abrieron otros negocios. La compañía produce semillas y plantines tanto para sus propias forestaciones como para vender a terceros. Cuenta con huertos semilleros donde se multiplican materiales seleccionados por su crecimiento, la densidad de su madera y características como la estructura de la copa y el diámetro de las ramas.

A la producción y venta de rollos, semillas y plantines se suman la resinación de algunas plantaciones.

Una de las apuestas más novedosas de Bosques del Plata está en los pinos clonales, que fueron los primeros implantados en el país. La firma posee  plantaciones establecidas en 2015, cuyo comportamiento permite proyectar una reducción del tiempo necesario para llegar a la cosecha.

“Tienen un crecimiento muy bueno” y propiedades de la madera “de altísima calidad”, afirmó Pezzutti. Según explicó, esos materiales podrían acortar aproximadamente dos años el turno de cada corte. Todavía falta comprobar el resultado al final del ciclo. Los ensayos y las evaluaciones permiten proyectar escenarios promisorios, pero las plantaciones comerciales aún no fueron cosechadas.

“Para nosotros va a ser un momento histórico”, anticipó el gerente sobre la primera cosecha de clones de la empresa, prevista para los próximos años.

Hay, sin embargo, un problema mucho más inmediato, especialmente frente a los meses lluviosos que se avecinan: Poder sacar la madera del campo. Bosques del Plata tiene un plan anual de construcción y mantenimiento de caminos propios y también participa en el mantenimiento de caminos públicos. Pero la continuidad del trabajo depende de una red que excede los límites de sus establecimientos.

“Falta infraestructura para poder operar todos los días en cualquier condición climática”, advirtió Pezzutti. Por eso planteó la necesidad de un trabajo conjunto entre las empresas y el gobierno provincial para evitar que las lluvias obliguen a detener la actividad.

Después de tres décadas en el sector, el forestador mantiene expectativas de crecimiento. Destacó las condiciones naturales para producir madera que tiene la Argentina y las inversiones industriales que ahora sí comenzaron a aparecer, al menos en esa zona de Corrientes. Expresó su esperanza de que una mayor estabilidad económica permita concretar nuevos proyectos.

La materia prima está disponible: “Hay mucha madera para abastecer industrias”, aseguró.

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